Mikhail Fridman, primer accionista de DIA a través de Letterone. Fuente: Youtube

DIA: Fridman pide a la banca un acuerdo similar al del consejo

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Letterone cree que los bancos prorrogarán el pago de la deuda hasta 2023 si gana en la junta, del mismo modo que lo han acordado con el actual consejo

Cristian Reche

Economía Digital

Mikhail Fridman, primer accionista de DIA a través de Letterone. Fuente: Youtube

Barcelona, 20 de marzo de 2019 (04:55 CET)

La junta de accionistas de DIA, la más trascendente de todas las que ha afrontado la compañía, sienta este miércoles cara a cara a Letterone (Mikhail Fridman) y al consejo de administración. Uno propone reflotar la compañía con una ampliación de capital de 600 millones y el otro con una de 500 millones, siempre y cuando se vote a favor de su opa a 0,67 euros para controlar el resto de las acciones de la cadena de supermercados. Y, en medio, juega un papel fundamental la banca, que ya ha llegado a un acuerdo con la actual directiva pero que, no obstante, desde el fondo luxemburgués también ven desde el lado positivo. 

La noticia saltó ayer, martes, a primera hora de la mañana. Los bancos acreedores de la compañía pactaban una prorroga de la deuda sindicada de 912 millones hasta 2023 con la compañía, es decir, acordaban paralizar todos los vencimientos durante los próximos cuatro años. Pero ese plan, que se anunció de forma intencionada para sumar apoyos en contra del magnate ruso en vísperas de la junta, tenía algunos grises, como que solo saldrá adelante si triunfa la propuesta del consejo y no la de Letterone.

Desde el círculo cercano a Fridman la interpretación es clara. Dejando de lado que el hecho relevante se anunció a primera hora de la mañana para girar apoyos a favor del consejo en vísperas de la junta, la banca ya se ha mostrado dispuesta a prorrogar parte de la deuda. Es decir, los bancos pueden llegar al mismo acuerdo con Letterone si este termina adquiriendo el resto del capital de la compañía que no tiene en sus manos. 

Este tiempo extra siempre ha sido el escollo que ha separado al pool bancario, liderado por Banco Santander como entidad española más expuesta, con el primer accionista de DIA. Pero Letterone, que siempre ha afirmado que hasta antes de la junta no había habido reuniones formales, sabe que la banca se va a haber obligada a negociar con ellos si su propuesta sale adelante este miércoles.

Hasta el momento, la relación entre el brazo inversor de Fridman y la banca se ha mantenido a través de contacto oficiosos. Los canales de comunicación, en declaraciones de Stephan Ducharme, hombre de Fridman y miembro del consejo hasta hace unos meses, “están abiertos” para explorar cualquier tipo de fórmula intermedia —  un préstamo participativo a para garantizar la viabilidad de DIA o el traspaso de la deuda a una tercera sociedad han sido alguna de las especulaciones —  que pueda ser beneficiosa para ambas partes. 

Con todo, sigue habiendo fricciones. La principal es que el acuerdo atado por parte del consejo asegura a los bancos quedarse con una tercera parte de la ampliación (200 millones), mientras que Fridman siempre ha sido mucho más duro en sus posicionamientos. Quiere dirigir su ampliación única y exclusivamente a la compañía (200 millones) y a los bonistas (300 millones).

Fridman echa cuentas para sumar apoyos

En las últimas semanas Letterone se ha mostrado optimista para sumar los apoyos suficientes para que triunfe su plan y caiga el del consejo. Puesto que es el primer accionista de DIA (29%), tan sólo necesita recibir el apoyo de accionistas con el 2% de los votos, teniendo en cuenta que las propuestas salen adelante con una mayoría simple y que el cuórum será superior al 50% del capital presente (si es inferior al 50% se necesitará sumar el 25,01% de los votos).

En frente tendrá al consejo, con Borja de la Cierva a la cabeza, que de momento únicamente ha convencido al inversor portugués Luis Amaral, propietario de una participación cercana al 2% en DIA y dueño de Eurocash, la mayor cadena de supermercados de Polonia. El empresario, que controla su participación a través de la sociedad Western Gate, ha sido la última voz contraria al magnate ruso.

El resto de accionistas que asistirán a la junta son minoritarios (20%), muchos de ellos agrupados bajo la Asociación de Accionistas Defensores de DIA (AADD), presidida por el empresario Rafael del Castillo. Esta agrupación siempre se ha negado tanto a los planes del consejo, porque diluyen al pequeño inversor, como a los de Fridman, porque a su parecer ofrece un precio excesivamente barato por DIA (296 millones de euros).

También sobresale la participación de Naturinvest, la sociedad vinculada al empresario francés Gregoire Bontoux Halley. Este empresario, que se unió a otras para sindicar sus acciones en un mismo sentido (suma un 3,42%), nunca ha desvelado qué bando va a escoger cuando toque posicionarse en la junta general de accionistas y, según apuntan todas las fuentes consultadas, acabará absteniéndose.

Quien tampoco participará en la junta es Goldman Sachs, que una semana después de recibir un tirón de orejas de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) comunicó publicamente que no ejercitará ni cederá sus derechos de voto. El posicionamiento del banco americano estaba bajo sospecha porque, además de poseer cerca del 5% en DIA, se declaró colaborador de Fridman en su plan para lanzar la opa voluntaria sobre la compañía. 

El último grupo de accionistas lo componen fondos de inversión. Los registros de Bloomberg dan con un porcentaje representativo a los fondos norteamericanos LSV Asset Management, Ameriprise Financial y Dimensional Fund Advisors, así como otros brazos inversores, como el fondo escocés Baillie Gifford, Bank Degroof Petercam, el mayor banco de inversión privado de Bélgica, e incluso el fondo de pensiones gubernamental Government Pension Investment Fund (GPIF), de Japón. 

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