Panrico afronta su jornada clave

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Los trabajadores pactan su futuro en asamblea éste sábado mientras los 2.115 autónomos amenazan con dejar de repartir si no cobran la factura de septiembre

27 de septiembre de 2013 (19:49 CET)

El futuro de Panrico se decidirá, en gran parte, en las próximas horas. Incluso el nuevo consejero delegado de la compañía, Carlos Gila, tiene claro que las votaciones de las asambleas de los trabajadores que se celebran en todas las factorías del grupo será clave para su futuro, según fuentes de su entorno.

Las opciones sobre la mesa son claras. Los empleados deben decidir si rechazan de frente el severo plan de ajuste que la cúpula les ha presentado (despedir al 48% de la plantilla y recortar hasta el 45% el sueldo de quienes se queden) o si dan margen a los sindicatos a negociar la hoja de ruta. Y la resolución final requiere un cierto consenso, según fuentes del comité de empresa intercentros.

La reestructuración de Gila es la más contundente que se ha aplicado en toda la historia de la empresa. Incluso ha conseguido poner de acuerdo a todos los sindicatos de Panrico (UGT, CCOO y CGT), quienes tienen un largo historial de desencuentros.

Concurso de acreedores

Los trabajadores recuerdan que la alternativa del nuevo consejero delegado es presentar el concurso de acreedores. Tal y como avanzó este medio, el fondo Oaktree ha cerrado el grifo a Panrico y requiere una solución rápida para dejar de perder dinero en la compañía.

¿La amenaza de insolvencia es sólo un pulso a los sindicatos o hay algo más? Los trabajadores aceptan que es una opción a tener en cuenta. Fuentes de la empresa señalan a este medio que el cambio de consejero delegado este septiembre (Casaponsa salió precipitadamente del grupo y Gila tomó el relevo) se debe a que el ex consejero delegado se negó a presentar los libros al juzgado.

Conflicto con los autónomos

Las asambleas de este sábado no es el único frente abierto que tiene Gila. La cúpula debe dar respuesta a los autónomos que trabajan en Panrico sobre su futuro. Los trabajadores por cuenta propia están a la espera de que la compañía les convoque para sentarse a negociar cuándo cobran las facturas remitidas en septiembre y les de más detalles sobre su futuro. Como conocer el reparto por regiones de los 600 empleos que Gila quiere amortizar en este ámbito. Una información que también reclaman los trabajadores en plantilla.

Panrico suele pagar a los autónomos, repartidores económicamente dependientes de la empresa (el 75% de su facturación viene de este cliente y tienen más obligaciones con la compañía), el día 5 de cada mes. “Si ese día no cobramos, no podremos trabajar más y tendremos que dejar de repartir”, avisa el presidente de Atapan (ATA), Antonio Hidalgo.

Sin reparto

Asegura que no se trata de una huelga, si no de un ahogo económico que les impide salir a la calle. “No tendremos dinero para poner gasolina, pagar IVA e IRPF y la cuota de los autónomos”. Señala que les es más rentable quedarse en casa, ya que así no pierden dinero.

Asimismo, recuerda que tienen un convenio propio en vigencia hasta el próximo 31 de diciembre que les da cierta protección frente a la dirección de Panrico. Como autónomos, no tienen derecho al subsidio de paro, pero blindaron en el documento el percibir indemnizaciones para el fin de su actividad de 45 días por año trabajado. Gila propone una contraprestación de 20 días con un tope de 12 mensualidades, cuando la media de antigüedad de la plantilla de Panrico supera los 10 años.

2.115 furgonetas

Si las 2.115 furgonetas que forman parte de la red logística dejan de repartir, Panrico se colapsa. Su producto se queda en las factorías y no ingresará recursos. Los autónomos son quienes reciben en metálico el pago diario de los clientes. Básicamente, los Donut, un tercio de su facturación.

Si quiere proseguir con la actividad de Panrico, Gila tiene que desencallar este conflicto la próxima semana.
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