Garamendi argumenta su ‘no’ a subir el SMI: «Es un momento muy delicado»

El presidente de la CEOE confirma que la patronal no apoyará subir el SMI ahora, sino negociar una senda para 2022 y 2023, al tiempo que exige negociar ya los ERTE

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. En el comité directivo y junta directiva de este miércoles se nombrarán más vicepresidentes de la gran patronal española. /EFE/Fernando Villar

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. /EFE/Fernando Villar

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, dispone de unanimidad interna para mantener el rechazo a una subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para la última parte del año como tiene intención de aprobar el Gobierno a mediados de mes, y en su lugar aboga por consensuar una senda de subida directamente para los años 2022 y 2023.

Así se ha pronunciado después de que Gobierno, patronal y sindicatos cerrasen ayer sin acuerdo la reunión sobre la subida del SMI, aunque seguirán teniendo contactos y Trabajo afirma que se elevará con efectos del 1 de septiembre. El Ministerio mantendrá contactos formales para apurar plazos y llevar al Consejo de Ministros a mediados de septiembre la subida del SMI que beneficiará a 1,5 millones de trabajadores.

Garamendi ha reiterado que la patronal no se niega a que se eleve el SMI, pero ha argumentado que no es el momento idóneo elevarlo en la coyuntura actual porque «con esta subida puede haber menos gente que entre en el empleo», y considera que hay que priorizar el impulso a la recuperación económica y del empleo tras la crisis de la Covid-19.

«Con la que está cayendo, es un momento muy delicado y hay que tener cuidado con las cosas que se tocan«, ha defendido Garamendi en declaraciones a Radio Intereconomía, recogidas por Economía Digital.

«La subida puede hacer mucho daño a las pequeñas empresas»

Entre los argumentos que el dirigente empresarial ha dado para justificar la negativa de la patronal al alza del SMI ha citado el perjuicio que puede suponer la asunción del coste que comporta elevar el Salario Mínimo precisamente para los sectores más vulnerables a los que se pretende ayudar, ya que «puede hacer mucho daño» a la «gente débil, como la gente del campo» o las empresas de menor tamaño.

Ha querido responder así a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien ha instado estos días a la organización empresarial a que explique por qué no apoya un aumento del SMI en un contexto de recuperación y en el que se están negociando subidas en los convenios colectivos de entre el 1,5% y el 1,8%, además de defender que se dirige a los colectivos más vulnerables, como las mujeres y los niños.

A este respecto, Garamendi ha recordado que el SMI se ha incrementado un 30% en los últimos tres años y hay otras «razones de peso» para rechazar un alza del SMI en este momento, como la falta de traslación del alza del SMI a la contratación pública por parte del Estado y el resto de administraciones públicas, una de las mayores reivindicaciones de CEOE.

Respecto a las subidas salariales en convenio reprochadas por Díaz, ha sostenido que el 21% de los convenios que se están firmando este año contemplan congelación salarial, como en el caso del convenio de hostelería de Madrid.

«Me debo a las empresas y a los autónomos»

Por todos estos motivos Garamendi ha insistido en que un aumento del SMI en la actualidad «no es bueno» por que «no es el momento de subir el SMI, aunque el Gobierno tiene la facultad de hacerlo sin necesitar el consenso». En todo caso, ha dejado claro que la patronal se sentará en otras mesas del diálogo social porque «hay mil temas sobre la mesa».

Entre otros, está pendiente la reforma laboral a aprobar antes de final de año, con cambios en el número de contratos o temas más controvertidos, como la temporalidad, que ya despertó antes del verano discrepancias entre Trabajo y la patronal al rechazar la segunda la propuesta del departamento de Yolanda Díaz por verla «ideológica».

«Si no estamos de acuerdo, lo diremos, como esta vez. Yo me debo a las empresas y a los autónomos de este país. Hacemos los planteamientos que pensamos que son buenos para España. No vamos a estar pendientes de presiones«, ha añadido, confirmando así el rechazo de la patronal a la controvertida subida del SMI.

Exige negociar ya los ERTE

Otro de los asuntos pendientes sobre los que Garamendi ha hecho hincapié ha sido el de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), cuya última prórroga vence el próximo 30 de septiembre, por lo que ha instado al Ejecutivo a que convoque ya la mesa de negociación sobre este mecanismo de protección del empleo bajo el que se encuentran todavía unas 270.000 trabajadores.

Y es que, a su juicio, el Gobierno debería haber prolongado los ERTE hasta finales de año ante la continuidad de las restricciones, por lo que ahora será necesario negociar una nueva prórroga y acordar el establecimiento de exoneraciones en las cuotas a la Seguridad Social al haber sectores que siguen «tocados» y otros que sin embargo están pudiendo continuar con su actividad.

El líder de los empresarios ha reclamado que se convoque ya la mesa para que las empresas y los autónomos tengan «tranquilidad» y no tengan que esperar «al último día», al tiempo que ha pedido «ponerse las pilas para trabajar ya en la normalidad» ante un contexto de una deuda pública del 120% del PIB. «Tampoco podemos seguir jugando a que haya dinero porque sí, hay que usar el necesario en las causas necesarias, pero efectivamente habrá que ver cómo se plantean estos ERTE», ha agregado.

Los sindicatos piden al Gobierno que se sitúe en la banda alta

Por su parte, los sindicatos tampoco se han mostrado conformes con el planteamiento del Gobierno sobre la subida del SMI, pero no por oponerse a la subida como CEOE, sino por considerar «insuficiente» la propuesta del Ejecutivo, que propone elevarlo en una horquilla de entre 12 y 19 euros, como propuso el comité de expertos. En la primera reunión precisó en un alza de 15 euros este año y 31 en 2022 y en 2023.

Los sindicatos reclaman en cambio que el SMI suba este año entre 25 y 30 euros para compensar la subida de los precios y el alza del coste energéticos, que se sitúa en sus máximos niveles. El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha pedido al Ejecutivo que se sitúe en la banda alta de la horquilla para negociar y consensuar la subida, según ha indicado en declaraciones a TVE, recogidas por Economía Digital.

Asimismo, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, ha afirmado en declaraciones a RNE que ve difícil un acuerdo de Gobierno y sindicatos sobre el alza para este año si el Ejecutivo no ofrece garantías de que éste se situará en al menos 1.000 euros el 1 de enero de 2022. CCOO apoyará un subida de entre 12 y 19 euros para el tramo final del año si se fija una senda de crecimiento para 2022.