Caamaño se saltó el código de proveedores de Inditex a golpe de ilegalidades urbanísticas

La firma ahora rebautizada como Kimak Solutions fue objeto de investigaciones por presuntos vertidos en su sede, contraviniendo el apartado medioambiental del código de conductora de proveedores de Inditex

Kimak

Imagen de archivo de un grupo de operarios de Kimak Solutions, antiguo Grupo Caamaño, en Alvedro (Culleredo)

Las irregularidades urbanísticas del Grupo Caamaño en Alvedro (Culleredo) salpican también a Goa Invest, la constructora de Inditex. La compañía ahora propiedad de la vasca Kider (controla el 51% de sus acciones) operó durante más de dos décadas en terreno rústico no urbanizable, contraviniendo varios de los puntos del código de conducta de fabricantes y proveedores de la multinacional con sede en Arteixo.

Y es que Kimak Solutions no puso punto y final a su situación de ilegalidad urbanística hasta el pasado mes de noviembre. Fue entonces cuando el Diario Oficial de Galicia (DOG) recogió la resolución de la Dirección Xeral de Planificación Enerxética e Recursos Naturais con el que se dio luz verde al proyecto de regularización y ampliación de las instalaciones de la firma cullerdense.

La decisión había sido aprobada previamente en el Consello de la Xunta y ahora se encuentra en manos del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) después de que un socio vinculado a Valmarcasa Constructores-Promotores haya presentado recurso por la existencia de “razones que explican la no conformidad a derecho de dicho proyecto sectorial y obligan a la impugnación del acuerdo».

A vueltas con los vertidos

Durante sus dos décadas de operación en suelo rústico, la compañía protagonizó episodios de vertidos al Rego de Regueira, como el del año 2019, que le valió una investigación por parte del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona). La unidad dependiente de la Guardia Civil puso precisamente en conocimiento de la Fiscalía las irregularidades urbanísticas de Caamaño después de desplazarse a su sede en Alvedro tras la denuncia de unos presuntos vertidos. El propio José María Caamaño Louro (cofundador y máximo accionista de Caamaño hasta la compra por parte de Kider) llegó a ser citado a declarar en el Juzgado de Instrucción Número 2 de A Coruña como presunto autor de un delito contra la ordenación del territorio como consecuencia de estas pesquisas.

Situaciones como esta chocan con el código de conductora de fabricantes y proveedores de Inditex. «Todas sus actividades se desarrollarán de manera respetuosa con el medioambiente«, establece el documento ya en su introducción. «Los fabricantes y proveedores mantendrán un compromiso constante con la protección del medioambiente y cumplirán los estándares y exigencias establecidos en la legislación aplicable local e internacional», añade en el punto 12 sobre compromiso medioambiental.

Las instalaciones de la ahora Kimak Solutions se encontraban afectadas por la legislación tanto de Aguas como por la de patrimonio cultural de Galicia, al transcurrir en sus inmediaciones un tramo del Camino Inglés, así como el propio Rego de Regueira, que en 2019 fue protagonista de un presunto vertido de la compañía meses antes fuese comprada por Kider y activase su proceso de regularización.

Este proyecto de legalización y ampliación de las instalaciones para pasar de los 34.535 metros cuadrados actuales a los 53.275 ha sido impulsado por Lots Land & Rent. Se trata de una sociedad patrimonial propiedad de José María Caamaño Louro, que no guarda vinculación con la vasca Kider ni con Kimak Solutions. La previsión de la promotora pasaba por crear 300 empleos directos y otros 700 indirectos mediante esta iniciativa.

Expansión de la mano de Inditex

Las irregularidades urbanísticas del Grupo Caamaño coincidieron con un momento en el que la firma se expandió gracias, en buena medida, a los macrocontratos que le llegaban de Goa Invest, la constructora de Inditex, para el montaje de tiendas de la multinacional textil en medio mundo.

Fue a través de estos encargos mediante los cuales la firma llegó a multiplicar sus ingresos hasta los 141,2 millones de euros solo en España, según reconocía en la memoria del proyecto que en su día remitió a la Xunta. Además, fruto de este crecimiento, el antiguo Grupo Caamaño llegó a constituir filiales en países como Estados Unidos, República Checa, Rusia y China.