Cándido Hermida: reestructuración, pérdidas y despidos en el histórico proveedor de Inditex

Dos de las filiales que están ejecutando despidos registraron beneficios los últimos años, mientras que la división naval y el grupo donde consolidan todas acumularon números rojos antes del Covid

Protesta contra los despidos en Cándido Hermida, histórico proveedora de Inditex

Protesta contra los despidos en Cándido Hermida, histórico proveedora de Inditex

El desasosiego se ha instalado en Cándido Hermida, histórico proveedor de Inditex convertido en multinacional a base de armar las tiendas de las cadenas de Amancio Ortega. Como sucedió con otros proveedores del grupo textil, caso de Caamaño o Malasa, la empresa de Narón recurrió a los ERTE para paliar el impacto del Covid, pero ya en su ejecución despertó el malestar de los trabajadores, quienes enviaron una carta al fundador pidiéndole que interviniera en los “abusos” que, a su juicio, estaba cometiendo la dirección.

La tensión marca un nuevo pico ahora, después de que la empresa haya despedido a 23 empleados, algunos con dos décadas de antigüedad en el grupo, alegando causas económicas, según explicaron CIG, UGT y CCOO. Los sindicatos mostraron su desacuerdo con el proceder de Cándido Hermida, pues aseguran que está contratando personal de ETT a través de Nortempo mientras echa a su propia plantilla.

Reestructuración y pérdidas en Cándido Hermida

La inquietud del también proveedor de Bimba y Lola, Mango o H&M se puede medir en cifras, con números rojos acumulados en la matriz del grupo durante los dos ejercicios previos al Covid; y también en la propia estructura del conglomerado industrial, que ha dado un vuelco desde finales del año pasado con la desaparición de cuatro filiales.

Según consta en el Registro Mercantil, Cándido Hermida disolvió las subsidiarias Loira Inter, Cándido Hermida Nuevos Materiales y Cándido Hermida Montajes, que fueron absorbidas por otra sociedad del grupo, Industrias Cándido Hermida. La cuarta filial desaparecida fue Inmega, que se integró en la cabecera de la división naval de la empresa ferrolana, Inaval Ingeniería.

La reordenación, en plena crisis sanitaria, estuvo precedida de malos resultados en el conjunto del grupo, que tiene como matriz al holding Grupo Cándido Hermida. A cierre de 2019, según las cuentas consolidadas, sumaba 45 millones en activos y casi 17 millones de patrimonio.

La empresa había logrado elevar un 4% sus ventas hasta los 50,4 millones, pero tanto el resultado de explotación como el de ejercicio arrojaron números rojos ese año y también en 2018. Antes de que el coronavirus forzara la oleada de ERTEs en Cándido Hermida, el grupo perdió 2,9 millones, con un resultado de explotación negativo de 3,5 millones. Un año antes los números rojos fueron de 1,8 millones y el resultado de explotación de 2,2 millones en pérdidas.

El plan frustrado por el Covid-19

Este balance explica la inconveniencia de la crisis sanitaria, sobre todo en un momento en el que el grupo trataba de impulsar nuevas líneas de negocio en nuevos mercados para conseguir “unos niveles de cartera que asegurarían mantener la facturación e, incluso, incrementarla”, decía en su informe de gestión.

“La obtención de resultados negativos en los dos últimos ejercicios, ha implicado mayores esfuerzos organizativos, una mejora de la productividad de la mano de obra y control más exhaustivo de la producción, como los aprovisionamientos, asistencia y capacitación del personal, así como, la ocupación efectiva de los trabajadores”, añadía Cándido Hermida.

A falta de los resultados del ejercicio 2020, todo apunta a que el coronavirus ha cortocircuitado la primera iniciativa, pero ha intensificado la segunda, la del ajuste de gasto y mejora de la productividad.

Las filiales en pérdidas y las que ganan dinero

Los trabajadores despedidos procedían de algunas de las filiales en pérdidas, pero también de otras que no lo estaban. Además de en la propia matriz del grupo, las salidas se produjeron en Induca, Inaval y Cándido Hermida Constructora.

Induca, que viene de absorber tres filiales, registró beneficios de 206.000 euros y 840.000 euros en 2019 y 2018. Inaval acabó en números rojos ambos ejercicios, con pérdidas de 650.000 euros entre los dos. Cándido Hermida Constructora dio una de cal y otra de arena, perdiendo 85.000 euros en 2019 y ganando más de 100.000 el ejercicio anterior.