De Cándido Hermida a Caamaño: oleada de despidos en los proveedores de Inditex

Mientras la plantilla de Caamaño protesta por 26 despidos, los sindicatos convocan una jornada de huelga en Cándido Hermida tras la negativa de la empresa a la readmisión de 23 empleados

Protesta de los trabajadores de Caamaño en el concello de Culleredo

Protesta de los trabajadores de Caamaño en el concello de Culleredo

El poderío de Inditex convirtió en multinacionales a muchos grupos gallegos que nacieron y crecieron a su sombra. Cándido Hermida, Caamaño o Malasa, entre otros, aumentaron sus ingresos durante años debido al reconocimiento que adquirieron armando las tiendas de las cadenas de Amancio Ortega y de otras grandes firmas del retail. Sin embargo, en estos momentos, muchos históricos proveedores atraviesan su particular crisis. Una que va más allá del coronavirus y que, para muchos, está directamente relacionada con el cambio de tendencia de las grandes compañías de distribución, centradas ahora en una transformación que potencia el comercio digital frente a la proliferación de establecimientos físicos.

El ejemplo más claro está en Cándido Hermida y el antiguo grupo Caamaño. Con pocas semanas de diferencia, los trabajadores han denunciado despidos que, entre ambas, rozarían el medio centenar de empleados. Ambas compañías, además, se acogieron a ERTEs durante el último año debido a la situación de pandemia.

Cándido Hermida

Hace dos semanas, las alertas saltaron en Cándido Hermida, histórica compañía con sede en Narón que también es proveedor de gigantes como Bimba y Lola, Mango o H&M. Los sindicatos dieron un paso al frente ante el despido de 23 empleados, algunos con dos décadas de antigüedad en el grupo, alegando causas económicas. Tanto CIG como CC OO y UGT mostraron su desacuerdo con el proceder de la compañía, ya que aseguran que está contratando personal de ETT a través de Nortempo mientras echa a su propia plantilla. Una plantilla que, recuerdan las centrales “ha hecho grande al grupo durante décadas, con jornadas de trabajo contrarreloj y desplazamientos para obras lejos de sus familias”.

A pesar de que las manifestaciones de protesta se han multiplicado en las últimas semanas, siempre según la versión de los sindicatos, la empresa no da su brazo a torcer e insiste en que no es posible la readmisión de los empleados despedidos. Las centrales ahora temen que se produzcan más ajustes. Este jueves, de nuevo, CIG, UGT y CCOO, junto a los distintos comités de empresa del grupo, anunciaron la convocatoria de una jornada de huelga para el próximo 6 de mayo. Explican que es consecuencia no solo de la negativa a dar marcha atrás a los despidos, sino por “las medidas que va a aplicar la empresa en relación con la plantilla que sigue trabajando”.

Previsión de pérdidas

La alarma saltó en la última reunión entre parte social y empresa, mantenida el pasado miércoles. Los trabajadores solicitaban la suspensión de los despidos y la apertura de una mesa de diálogo. La empresa les habría comunicado que no hay marcha atrás en las salidas. Pero, además, en el marco de esa conversación, habría adelantado que las perspectivas son las de cerrar el ejercicio 2021, de nuevo, en pérdidas.

“En la reunión, por parte de la empresa, y sin especificar cuáles serán, se anuncian más medidas para afrontar la mala situación económica. Hicieron hincapié en que este 2021, igual que en 2020, el grupo tendrá un resultado económico negativo y, por cómo están actuando, no descartamos nada”, indican.

Protestas en Caamaño

Mientras esto ocurre en Narón, el municipio coruñés de Culleredo acogía este jueves una protesta de los empleados del antiguo grupo Caamaño, rebautizado como Kimak desde que el grupo vasco Kider se hizo con la mayoría accionarial. En este caso, el comité de empresa no ha hecho manifestaciones públicas al respecto, si bien la protesta, convocada también de forma unitaria por los tres sindicatos, tenía por lema “No a los despidos”. En los últimos tiempos, la compañía habría prescindido de hasta 26 trabajadores. En el último año, la firma coruñesa habría encadenado tres procesos de ERTE, siendo el primero de fuerza mayor, adoptado durante el confinamiento duro.

Los despidos por los que ahora protestan los trabajadores contrastan con los anuncios realizados a finales de 2019, cuando la empresa ligó la creación de hasta 700 empleos a la posible ampliación de su sede, ubicada en el parque cullerdense de Alvedro. El pasado septiembre, la Consellería de Economía de la Xunta sometió a trámite de información pública “la solicitud de aprobación definitiva del proyecto sectorial de ampliación de las instalaciones de la sede central del Grupo Caamaño”. El anuncio en el Diario Oficial de Galicia especificaba que el desarrollo del proyecto sectorial implicaría una inversión total de 10,8 millones de euros.

Montajes Nobre

Las protestas de los sindicatos para con históricas proveedoras de grandes grupos del retail no se circuscriben en Galicia solamente a Cándido Hermida y Caamaño. Hace justo un mes, la Federación de Construcción y Madera de la CIG se concentraba delante de las instalaciones que la firma Malasa tiene en el polígono de Acevedo, en Cerceda. La intención era la de denunciar públicamente “la explotación que padecen los trabajadores de Montajes Nobre, una de las principales subcontratas del grupo”.

Según la CIG, los operarios de Montajes Nobre comparten “instalaciones, maquinarias, materiales y vestuarios con el personal propio de Malasa, pero sus condiciones laborales y salariales no están equiparadas y ni siquiera respetan lo establecido en el convenio colectivo de aplicación”. “Trabajan de diez a doce horas diarias y cobran muchísimo menos, sobre unos siete euros la hora”, explica el sindicalista Mario Maceiras, que incide en que están un 40% por debajo de lo que se establece el convenio del sector.

Subsidiarias

El sindicato opina que el grupo Malasa también es responsable de esta situación, como principal proveedora de Montajes Nobre, que suma cerca de un centenar de empleados. “En estos momentos estamos intentando entablar un diálogo social con la empresa”, indican.

Administrada por el empresario portugués Américo José Pinto, las últimas cuentas depositadas ante el Registro Mercantil de Montajes Nobre son las correspondientes al ejercicio 2019. Domiciliada en Vilagarcía, la sociedad acabó el ejercicio anterior al estallido del Covid con unos beneficios de 241.000 euros y una cifra de negocio de 5,5 millones.