La pandemia obliga a cerrar y poner en venta más de 230 hoteles en Galicia

El desplome del turismo extranjero ha provocado un máximo histórico de unidades hoteleras en venta, arrendamiento y traspaso en Galicia, según FEGEIN

El Gran Hotel de Lugo

El Gran Hotel de Lugo

El Covid-19 ha vaciado y obligado a bajar la persiana a hoteles, albergues y casas de turismo rural. Más de 230 establecimientos se han visto forzados al cierre y la venta debido a la acusadísima caída del turismo por la pandemia, que ha provocado pérdidas irreparables y quiebras, según un informe de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein).

El mes de marzo comienza con el máximo histórico de unidades hoteleras en Galicia en el circuito de comercialización de venta, arrendamiento y traspaso. En el primer aniversario del inicio de la pandemia, el desplome del turismo extranjero en un 90%, sumado a los meses anteriores de confinamiento y a una recuperación todavía prevista para el último trimestre del año en el mejor de los casos, afectó tremendamente al sector.

De las cuatro provincias, la de Pontevedra es la más afectada por reunir el 48% de los 12.300 establecimientos turísticos registrados en Galicia por Fegein, con un total de 5.739 viviendas de uso turístico. Le sigue la provincia de A Coruña que registra 4.559, el 36%, Lugo el 13% (1.572) y Ourense el 3,6% (433).

Hoteles de 4 estrellas en venta

De acuerdo con los datos, la mayoría de los 230 establecimientos hoteleros que han tenido que cerrar están ubicados en las dos provincias más turísticas; Pontevedra y A Coruña. «Han bajado la persiana hoteles de 2, 3 y 4 estrellas como por ejemplo uno en Vilalba de 4 estrellas y 40 habitaciones que ahora mismo está en venta por 4 millones de euros. Hay también un complejo hotelero rural en Lugo en venta por 2 millones, un hotel-pazo en Moaña por 4 millones y medio, y varios hoteles en la zona turística de Sanxenxo, O Grove, Portonovo, Lanzada, Baiona…», explican desde Fegein.

Benito Iglesias, presidente de la patronal inmobiliaria, puntualiza que lo ocurrido se explica porque «la leve recuperación del turismo durante el verano del 2020 no ha dejado fondos suficientes en las arcas de los hoteles gallegos para afrontar periodos de menos facturación, como los meses posteriores a la campaña de verano o estos primeros meses del año».

«La realidad es que los más afectados son los pequeños establecimientos, en muchos casos empresas familiares, y las casas de turismo rural, que destinan grandes inversiones al mantenimiento de las instalaciones, ya que las grandes cadenas tienen más margen de maniobra. Los grandes hoteles también sufren, pero las ventas se producen en los pequeños hoteles y no en las grandes cadenas», concluye.