Vuelco en San Cibrao: El Gobierno pide a Alcoa «que plantee una operación de venta viable»

Alcoa eleva la presión sobre el Gobierno al dar marcha atrás con la cláusula de indemnidad. El Ejecutivo dice ahora que debe ser la multinacional quien "plantee una opción de venta" a la cual "dará apoyo"

Trabajadores de Alcoa en Lugo durante las protestas realizadas en 2020. Foto: EFE/Eliseo Trigo

Trabajadores de Alcoa en Lugo durante las protestas realizadas en 2020. Foto: EFE/Eliseo Trigo

Cambio de tercio en las negociaciones sobre el futuro de la planta de Alcoa en San Cibrao. Este jueves, y tras la ausencia del Ministerio de Industria en la mesa multilateral convocada por la compañía, los de Roy Harvey movieron ficha. Anunciaron públicamente que su voluntad de llegar a un acuerdo para la planta de aluminio primario se mantenía y que, a la espera de que el Gobierno conteste a su hoja de condiciones de venta, remitida el pasado 4 de febrero y aún sin respuesta, habían decidido trasladar una serie de propuestas.

La primera es que Alcoa está dispuesta a dar marcha atrás con el, hasta ahora, principal obstáculo en las negociaciones entre compañía y Ejecutivo central: la cláusula de indemnidad que blindaría a los americanos de reclamaciones o demandas futuras. El grupo industrial se abre a rebajar sus pretensiones y retomar los acuerdos que se alcanzaron en septiembre del año pasado. “Alcoa ha planteado al Gobierno que está dispuesta a aceptar una nueva redacción de la cláusula de limitación de responsabilidades, volviendo a la propuesta de septiembre de 2020, que no fue rechazada por el Ministerio”, apuntó.

¿Cambian las reglas de juego?

En segundo lugar, dadas las suspicacias levantadas alrededor dela solvencia de Liberty House, el grupo británico al que la SEPI planteó en un principio traspasar el activo de Lugo una vez se hiciese con él, Alcoa se ofrece a “trabajar” con otros potenciales interesados. “Si la dificultad que impide a la SEPI avanzar se debe a considerar otros compradoresAlcoa estaría dispuesta a trabajar con otros actores interesados en la adquisición de la planta de aluminio, siempre que sea la SEPI quien adquiera en primer lugar su titularidad para la posterior venta a un tercero”, manifestó.

Es decir, la multinacional está dispuesta a encontrar un comprador alternativo para la planta, pero un comprador con el que negociaría la SEPI, que habría de adquirir la factoría antes. Al fin y al cabo, que sea el Gobierno central y no Alcoa quien venda a un tercero, en última instancia, la planta de San Cibrao, evitaría a la multinacional situaciones como las que actualmente atraviesa con Alu Ibérica (esta negociación se entrecruza en el tiempo con la causa penal que se sigue contra Alcoa, Parter y Grupo Riesgo por la operación de compraventa relativa a las plantas de la multinacional del aluminio en A Coruña y Avilés).

Con estas declaraciones, Alcoa daba un paso adelante y elevaba la presión sobre un Gobierno que en la última semana ha permanecido en silencio, algo que ha despertado las críticas tanto por parte de la Xunta de Galicia como de los sindicatos. No obstante, a última hora de la tarde, el Ministerio de Industia respondió al grupo estadounidense y lo hizo con un mensaje que, a priori, parece entrañar un cambio en las reglas de juego.

Empresas “industriales” interesadas

El ministerio remitió unas declaraciones del secretario general de Industria, Raül Blanco, uno de los altos cargos que lidera las negociaciones con Alcoa, en las que se refería a un escenario “muy claro” con “empresas interesadas en la compra de la planta de San Cibrao, empresas industriales”. En jornadas anteriores, el político había indicado que había más potenciales compradores, pero nunca había avanzado a qué sector pertenecían.

En esas declaraciones, Blanco señaló que, en este momento, “lo principal es que Alcoa entable conversaciones con ellas y plantee una operación de venta viable a la cual el Gobierno, a través de todos sus instrumentos, le dará apoyo”. «Quien tiene que hacer esa función, trabajar esa operación de venta, es el propietario, que es Alcoa», subrayó Blanco, tras referirse a contactos, pero sin explicar su ausencia en la mesa multilateral.

¿Qué pasa con la SEPI?

De las declaraciones del secretario general de Industria se desprenden varias cuestiones. La primera que, por primera vez, se habla de forma clara de la posibilidad de negociar la venta con otro comprador distinto de Liberty (hasta ahora el Gobierno había hablado de interesados, pero había especificado que no había propuesta en firme). Y esto, al margen del hecho de que el interés de los de Sanjeev Gupta en la fábrica se mantiene, ya que recientemente habrían enviado al Gobierno la información solicitada para acreditar sus garantías de solvencia.

La segunda que, en estas últimas declaraciones, el representante de Industria no alude directamente a la compra de la factoría por parte de la SEPI antes de ser traspasada a un nuevo dueño. El Ejecutivo central “está abierto a colaborar, a facilitar cualquier acción que sea necesaria para que esa venta sea una realidad lo más pronto posible”, apuntó.

Sindicatos

El matiz en las palabras de Blanco choca con las pretensiones de los sindicatos, que entienden que cualquier movimiento ha de pasar, en primer lugar, por la venta del activo a la SEPI. Este jueves, el presidente del comité de empresa, José Antonio Zan, indicaba que la última oferta de Alcoa, la de rebajar la cláusula de indemnidad, podría dar lugar a un “desbloqueo bastante bueno y bastante rápido de la situación”. “Tiene que ser la SEPI la que compre esta planta y después transferirla a un segundo”, insisten los trabajadores, que sostienen que el paso por manos estatales será la garantía de que la planta “tenga viabilidad para muchos años”.

Con incógnitas todavía sobre la mesa, los trabajadores veían este jueves, de nuevo, la venta de San Cibrao más cerca.