El factor humano

El factor humano

Conaminación atmosférica en Madrid

“El factor humano” es algo más que una novela del escritor británico Graham Green; del factor humano depende que nuestro planeta tenga un futuro esperanzador o simplemente se encamine hacia la apocalipsis. Toda la ciudadanía debe luchar por defender y ampliar la legalidad medioambiental: el blindaje de nuestros ecosistemas, de nuestra biodiversidad, de nuestra naturaleza… Transformar una realidad antropocéntrica hacia una sociedad  orientada en la defensa del ecocentrismo: el amor  por la naturaleza es la verdadera  esencia de la supervivencia de la  humanidad y no al revés.

La conciencia del deterioro del planeta Tierra empezó en los años 60 del siglo pasado en relación con la contaminación, que adopta muchas formas, desde toxinas en el aire a basura al fondo del mar. Son contaminantes todas las sustancias o formas de energía que reducen la calidad de la atmósfera, los océanos, los ríos, el agua y el suelo (subsuelo); su combinación terrorífica con productos químicos o biológicos (basura, desechos humanos o plásticos) es catastrófica. La denominada contaminación en forma de energía (ruido, luz o calor) aumenta esta ecuación al ser tan destructiva como las referidas emisiones químicas.

Está bien recordar en tiempos de Covid que la OMS detectó en 2015 nueve millones de fallecimientos prematuros por exposición al aire, al agua y al suelo contaminados

Sus efectos sobre la naturaleza pueden ser de gran alcance y pueden llegar a miles de kilómetros de su fuente de contaminación original. Esta contaminación se difunde por la cadena alimenticia, a través del aire, del agua, de los acuíferos; en definitiva, afecta a todos los seres vivos. Está bien recordar en tiempos de Covid que la OMS en el año 2015 reseñó nueve  millones de fallecimientos prematuros por la exposición del ser humano al aire, al agua y al suelo contaminados.

Históricamente, el mundo anglosajón fue pionero en la lucha por la defensa medioambiental: en 1956 los británicos aprueban la ley del aire limpio (smog, niebla contaminante), los americanos le siguen en 1963, y en 1972 también aprueban la ley de agua limpia con la finalidad de evitar la contaminación. En 1958 en California se organiza la primera protesta ecologista contra la instalación de una central nuclear en Bodega Bay; jamás se construyó. No debemos olvidar que se nos ha vendido durante décadas que la energía nuclear es la más “limpia”, pero no se nos informa que sus residuos radioactivos permanecen activos durante millones de años; con sus accidentes de turno: Harrisburg, Chernóbil, Fukushima…

La asociación ecologista y pacifista Arco Iris ha aportado  su granito de arena  durante estos últimos 38 años en defensa de la legalidad ambiental, mediante su activismo ecológico para que el futuro de nuestro planeta sea un poco mejor. Nuestra independencia ecológica radica que desde su fundación no se recibió ni una sola subvención, ni ayuda alguna de ninguna Administración pública.

Epílogo: “Apocalipsis Now”

Desde 1970, la población del mundo se ha duplicado, 47 ciudades del planeta han crecido en más de 10 millones de personas. Hay mil millones de vehículos a motor en el mundo; mil millones de personas en el planeta no tienen  acceso a la electricidad; la producción de plásticos se ha multiplicado por diez; el consumo de petróleo  y carbón se ha duplicado; el de gas natural se ha triplicado.

La quema de combustibles fósiles ha provocado que se libere un billón de toneladas de dióxido de carbono a la atmosfera; la temperatura terrestre media de planeta ha aumentado, el nivel medio de los océanos ha aumentado también en cuatro centímetros… Se han reducido más de la mitad de todas las especies de anfibios, aves y mariposas; también han disminuido un 25% todas las especies marinas y las plantas existentes en el planeta.

Manuel Meiriño
Pachi Lueiro