Las razones por las que el virus golpea especialmente a España

Entre los motivos principales por los que el coronavirus ha afectado más a España que a otros países se encuentran la alta expansión y una alerta tardía

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En España, el coronavirus se expandió rápidamente sin ser detectado, afectando especialmente a personas de avanzada edad. Según un estudio realizado por científicos del Instituto de Salud Carlos III de Madrid y el Hospital Clinic, tuvo «multitud de entradas» y podía estar ya presente desde mediados de febrero. Concretamente, la investigación indica que «en la segunda quincena o mediados de febrero el virus ya se encontraba en el país, antes de que se detectara que había transmisión comunitaria».

Expertos analizan por qué España es actualmente el tercer país del mundo con más número de fallecidos en la agencia de noticias internacinal Afp. A pesar de que todos ellos advierten que todavía es «prematuro» hacer análisis pormenorizados, apuntan al sociable estilo de vida español y la estrecha relación intergeneracional como causas.

  • Letalidad media, expansión alta

España es el segundo país con peor tasa de mortalidad —que examina el número de muertes sobre el número de habitantes—, por detrás de Bélgica. Sin embargo, si se calcula las muertes por el número total de infectados —lo que sería la tasa de letalidad— el país español (del 10,4%) está por debajo de países como Italia, Francia o Reino Unido. 

«La letalidad no es peor que en otros países. El problema aquí es el tamaño de la epidemia, es decir, la gran cantidad de infectados que hubo durante el pico epidémico», señala Fernando Rodríguez, profesor de salud pública en la Universidad Autónoma de Madrid. Y es que, en número de infectados solo hay un país por encima, Estados Unidos, con más de 944.000 —mientras que españa se encuentra en los 223.700—.

Se sospecha que el número de afectados está condicionado por el número de test disponibles. Un estudio matemático de la Universidad Politécnica de Cataluña estima más de 2 millones de casos reales.

  •  Alerta tardía

Antes de que las autoridades levantaran la voz de alarma y se decretara el confinamiento el 14 de marzo, «hubo mucha circulación del virus por debajo del radar», reconoce Antoni Trilla, jefe de epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona. «Las últimas semanas de febrero y la primera de marzo hizo un tiempo fantástico en España y la gente estaba en las calles, muy cerca unos de otros», señala Rodríguez.

Esto «contribuyó a que, en esa fase inicial, se acelerara mucho y en muy poco tiempo la transmisión comunitaria», añade. Además, el 8 de marzo con la pandemia extendiéndose por el país, se convocaron numerosas manifestaciones que reunieron a más de 150.000 personas con motivo del Día Internacional de la Mujer. Todavía no se preveía el alcance de la pandemia por parte del Gobierno y  el virus se pudo propagar más rápido.

  • Besos y abrazos

Un factor relevante puede haber sido el estilo de vida social de los españoles, que pasan mucho tiempo en la calle, ya sea para tomar algo, celebrar fiestas, manifestarse o simplemente pasear. En España, como en Italia, «la gente se abraza y se toca mucho, aquí se dan besos continuamente, incluso en el trabajo», señala Ildefonso Hernández, catedrático de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández de Alicante.

Fernando Rodríguez destaca también el tipo de viviendas en España, que es el país europeo con más población residiendo en pisos, según la agencia estadística europea Eurostat. «Nuestras ciudades están construidas en vertical, hay mucha densidad y esto también puede facilitar la transmisión de la epidemia», añade el experto.

  •  Conexión intergeneracional

El virus «alcanzó rápidamente a sectores de mucha edad», indica Ildefonso Hernández, que también fue director de Salud Pública del Ministerio de Sanidad (2008-2011). España tiene una población envejecida, pero el porcentaje de mayores de 65 años es inferior a países menos castigados como Alemania.

No obstante, «la gente mayor en el norte de Europa está más recluida y hay mucha más distancia familiar», apunta Hernández. Aquí, donde los abuelos suelen cuidar a sus nietos y participar en reuniones y fiestas familiares, «la familia está mucho más compactada, la interacción entre jóvenes y mayores es muy alta», añade. En muchas ocasiones, además, comparten techo. Según Eurostat, de media, los españoles abandonan la casa parental a los 29 años y medio, contra los 18 años y medio en Suecia o los 21 en Dinamarca.

  • Residencias de ancianos

También hay «una alta frecuentación» de familiares a residencias de ancianos, uno de los puntos negros de la epidemia, según los expertos.  «La población es muy envejecida, muy frágil, y los establecimientos sanitarios no estaban preparados para esto, por lo que se ha provoducido un incendio de proporciones colosales», indica Trilla.

  • Un sistema sanitario bajo estrés 

El sistema sanitario español se sitúa entre los diez mejores del mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero desde la anterior crisis de 2008 sufrió severos recortes. El modelo está basado en una fuerte red de atención primaria. Los hospitales, en cambio, tienen una capacidad de camas muy inferior a la media europea, lo que obligó a improvisar hospitales de campaña durante la pandemia, como el de Ifema de Madrid.

En España, se valoraba que «los resultados eran muy buenos y se dedicaba relativamente poco gasto público», explica Guillem López Casasnovas, economista experto en sistemas sanitarios de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Pero, como con los bancos con poca solvencia, «no ha superado la prueba de estrés»: «Cuando vives muy al día, sacas el máximo rendimiento de lo que tienes, pero no tienes músculo para responder ante un estrés fuerte como ahora».

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