Así es la campaña de vacunación de los EE.UU. que multiplica por 20 las dosis administradas en España

Los EE.UU. ya han administrado 101.000M de vacunas. Su plan de vacunación es rápido, pero también descontrolado y muy desigual dependiendo de los territorios

Este jueves se han habilitado dos nuevos sitios de vacunación que cuentan con apoyo de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por su sigla en inglés) en el sur de Florida, donde se concentran el mayor número de casos en este estado. EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH/Archivo

Este jueves se han habilitado dos nuevos sitios de vacunación que cuentan con apoyo de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por su sigla en inglés) en el sur de Florida, donde se concentran el mayor número de casos en este estado. EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH/Archivo

Los Estados Unidos ya han administrado 101.000 millones de vacunas. Su programa de inmunización ya se ha convertido en el más grande del mundo por su elevado volumen y en el sexto más rápido. Y, en comparación con España, las cifras están años luz: el Gobierno, a día de hoy, tan solo ha inoculado 5,3 millones de sueros con una media de 73.325 al día. En cambio, antes de entrar en el 2021, el ritmo de inoculación del país americano ya se situaba en 300.000 personas diarias. En enero llegó al millón y, ahora, supera los dos millones de pinchazos diarios.

El Ejecutivo de Joe Biden puede presumir de que una cuarta parte de los adultos ya están preparados para plantar cara al coronavirus. Sin embargo, según los datos analizados por Financial Times, el reparto de antídotos se ha producido de forma muy desigual a lo largo del territorio.

En algunos estados se prima la velocidad, como es el caso de Alaska, mientras que otros como California han priorizado a las personas mayores de 65 años, donde el 66% de este grupo ya ha recibido al menos la primera dosis. En Alaska, por ejemplo, esta tasa se reduce al 20%.

Un adulto mayor se vacuna contra la covid-19 en el Hospital Comunitario Martin Luther King Jr. en California, EE. U., el 25 de febrero de 2021. EFE/EPA/ETIENNE LAURENT
Un adulto mayor se vacuna contra la covid-19 en el Hospital Comunitario Martin Luther King Jr. en California, EE. U., el 25 de febrero de 2021. EFE/EPA/ETIENNE LAURENT

El sistema que siguen los estadounidenses es amplio y rápido, pero también muy desorganizado. Apenas hay control sobre quién debe vacunarse, ni cuándo ni dónde. De hecho, en enero se popularizó el conocido como turismo de vacunas: quienes tenían posibilidades económicas, hartos del colapso en los centros sanitarios de sus ciudades, cogieron la maleta y marcharon a otras en busca de la inyección.

En España esta idea es impensable. El Ministerio de Sanidad ideó un documento en el que se establecía el orden de vacunación dando prioridad al personal sanitario, las personas mayores de 65 años y a las de mayor riesgo. En cambio, cuando Joe Biden sustituyó a Donald Trump en la Casa Blanca a principios de año, el jefe de gabinete del nuevo presidente, Ron Klain, aseguró que no existía ningún programa de inmunización.

“El proceso para distribuir la vacuna (…) no existía realmente cuando llegamos a la Casa Blanca”

Ron Klain, jefe de Gabinete de Joe Biden

“El proceso para distribuir la vacuna, en particular fuera de las residencias de ancianos y los hospitales hacia la sociedad en general, no existía realmente cuando llegamos a la Casa Blanca”, lamentó Klain declaraciones en la NBC.

Los dos motivos del gran despliegue de vacunas en los EE.UU.

Aun así, los Estados Unidos avanzan con rapidez y gracias a ello están cada día más cerca del fin de la crisis sanitaria. Son dos los motivos que explican el gran despliegue de vacunas que se ha producido en el país. En primer lugar, el citado diario explica que la Administración Trump invirtió miles de millones de dólares en el desarrollo de las vacunas. Y a cambio, las farmacéuticas líderes garantizaron el suministro de cientos de millones de dosis.

Por otro lado, tanto la administración de Trump como la de Biden han monitoreado el proceso de fabricación y la cadena de distribución de tal forma que han sido capaces de detectar y resolver los problemas a tiempo. Para ello, utilizaron la Ley de Producción de Defensa de la era de la guerra de Corea. Así, se aseguraban de que los fabricantes y administradores de vacunas obtuvieran el material necesario como viales de vidrio y jeringas especializadas.

La EMA da su respaldo científico a Janssen, la vacuna de Johnson & Johnson. EFE/ Alejandro García/Archivo
Vacuna de Johnson & Johnson. EFE/ Alejandro García/Archivo

Andy Slavitt, un asesor covid del presidente estadounidense Joe Biden, aseguró que su gabinete estaba en continuo contacto con las farmacéuticas: “Seguimos preguntando a los fabricantes de vacunas: ‘¿Tienen suficiente de esto, tienen suficiente de eso?’ Eventualmente podrían decir: ‘En realidad, resulta que dentro de tres semanas no tendremos suficientes personas para realizar controles de calidad en los empaques’ ”.

Y concluyó: “Así es como hemos podido establecer un ritmo para anticiparnos a los problemas antes de que ocurran”

Cada estado sigue su propio plan de vacunación

El problema ha sido que, conforme las cifras de producción han incrementado, el Gobierno central ha perdido el control sobre quién recibía la vacuna. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) establecieron unas pautas de prioridad.

Sin embargo, ahora son los estados los que tienen el control de la distribución y cada uno de ellos tiene su propio programa. Muchos de ellos han ignorado las pautas nacionales, por lo que la velocidad ha incrementado a costa de dejar atrás a las personas que más posibilidades tienen de acabar en el hospital o morir por coronavirus.

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