Casado toma ventaja a Moreno en el pulso por el PP andaluz

Virginia Pérez, la candidata respaldada por la cúpula nacional del partido, arrasa en votos en la primera vuelta de las primarias de Sevilla con el 61% de los apoyos de la militancia

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado (c), camina junto al presidente del PP-A y jefe del Ejecutivo regional, Juanma Moreno, durante una visita a Sevilla. EFE

Génova gana el pulso a Juanma Moreno en la batalla por el liderazgo del PP de Sevilla, que es lo mismo que decir que el control orgánico que el presidente andaluz tiene sobre la militancia es cuestionada, al menos, en Sevilla, territorio clave para hacer un partido a su medida, como lo diseñó en su momento Javier Arenas, verdadero artífice en la creación de un PP andaluz fuerte.

Virginia Pérez, la actual presidenta de los populares sevillanos, que ha contado con el respaldo de Pablo Casado y de Teodoro García Egea, arrasa en la primera vuelta de las primarias, celebradas este sábado frente al candidato alternativo propuesto por la dirección del PP andaluz hace apenas tres semanas, Juan Ávila, alcalde de Carmona desde 2011. El empeño de Juanma Moreno –y muy especialmente de su secretario general, Elías Bendodo- por plantear una alternativa a Pérez fue recibido en la sede nacional de los populares con sorpresa ya que esta operación se entendió como una deslealtad del presidente andaluz, interesado en diseñar un PP andaluz alejado de la tutela de la dirección nacional, como la que disfruta Alberto Núñez Feijóoó.

Sin embargo, lejos de emular el férreo control e independencia en las decisiones de la que disfruta el presidente gallego respecto a Génova, el resultado de estas primarias de Sevilla deja, a priori, dos consecuencias inmediatas: la primera es una profunda fractura en la vida orgánica del partido, siempre agitada habida cuenta de la facilidad con la que se alternan lealtades; la segunda, es el refuerzo de la figura de Teodoro García Egea, secretario general de los populares, que según las fuentes consultadas por Economía Digital “se ha fajado al máximo” en esta lucha por el control del partido en Andalucía. De hecho, cuando trascendió la propuesta de moción de censura en Murcia, se atacó a García Egea por estar más preocupado por la batalla orgánica de Sevilla que por estar pendiente de los movimientos entre los socios de Gobierno en los distintos territorios.

Sin segunda vuelta entre acusaciones de pucherazo

La rotundidad arrojada por las urnas en esta primera vuelta no deja lugar a enfrentar candidatos ya que según los estatutos del partido si un candidato supera en 15% a su rival pasa en solitario a la última fase del Congreso, que en Sevilla tendrá lugar el próximo sábado 27, fecha en la que se formará la nueva ejecutiva del partido a nivel provincial. Según los datos hechos públicos en la noche del sábado, finalmente han ejercido su derecho al voto 1.918 afiliados, de los que 1.176 han votado a favor de Virginia Pérez, y 742 en apoyo a Juan Ávila, es decir, 61% frente al 38,6%. Con todo, estos resultados aún son provisionales y queda pendiente la resolución de las incidencias planteadas durante la jornada electoral.

Lo cierto es que hasta llegar aquí el proceso congresual ha sido mucho más que tenso y ha evidenciado el enfrentamiento, más allá de entre candidatos, entre Génova y el Palacio de San Telmo, sede del Gobierno andaluz. Ayer mismo, antes de la votación, Juan Ávila solicitó la suspensión del mismo ante las sospechas de “irregularidades”, según sus propias palabras.

No en vano, esta misma semana salió a la luz un audio que Ávila mandaba al equipo de su candidatura en la que tildaba de “sinvergüenzas” y “golfos” a los miembros de equipo de su rival. Precisamente, en esos audios, distribuidos por Whatsapp, Ávila señalaba la imparcialidad de Génova en el proceso: “Madrid no está siendo imparcial desgraciadamente” para añadir después que “hay cuatro golfos, porque no hay otra palabra, que quieren seguir manteniendo el poder. Les importa una mierda este partido. Pero no preocuparse, el tiempo los va a poner en su sitio”.

La insistencia el sábado de Virginia Pérez por quitar hierro al asunto y subrayar que en el partido no hay “ruptura” ni “posturas irreconciliables” es, cuanto menos, pura teatralización propia de estas pugnas en las que siempre hay bajas y lecturas.

Estabilidad en el Gobierno andaluz, debilidad en el control orgánico

Una de las lecturas más inmediatas es el error de cálculo de Juanma Moreno a la hora de echarle un pulso a Génova. El resultado, de una rotundidad meridiana, muestra a un barón popular que no tiene control del partido ni sabe medir los tiempos con cautela a la hora de retar a la dirección nacional.

Y esto ocurre en un momento en que, desde el amago de la moción de censura que desató un terremoto político de consecuencias inéditas, el Gobierno andaluz de PP y Ciudadanos se esfuerza por trasladar una imagen de solidez y estabilidad de su Ejecutivo –“somos una isla”, llegó a decir el vicepresidente andaluz Juan Marín en una comparecencia ante la prensa- que contrasta con la falta de control que Juanma Moreno tiene del partido.

Precisamente, de la crisis desatada en Murcia, presidente y vicepresidente del Gobierno de Andalucía están viviendo realidades antagónicas: mientras Juan Marín, muy cuestionado por la dirección nacional de su partido, ha pasado a estar ahora en el núcleo duro de Inés Arrimadas, Juanma Moreno sufre ahora, por este error de cálculo en el pulso con Génova, cómo la dirección nacional del PP se hace con una provincia como Sevilla, y, en el medio plazo, con la decisión del candidato que luchará por recuperar la alcaldía de la capital hispalense, fundamental para la proyección nacional de Pablo Casado.