Idealista revela dónde se concentran más viviendas ‘con okupas’ a la venta
Radiografía territorial de un fenómeno que gana peso en el mercado inmobiliario y se concentra en grandes áreas urbanas y la costa
Ciudad de Barcelona. Foto: Freepik.ac
El mercado inmobiliario español suma una nueva capa de complejidad que ya no pasa desapercibida para compradores, inversores ni administraciones. Las viviendas que se venden sin posesión, comúnmente asociadas a situaciones de okupación, han ganado peso dentro de la oferta residencial, hasta el punto de consolidarse como una categoría propia dentro de los portales inmobiliarios. Así lo refleja el último análisis de idealista, que pone cifras y territorio a un fenómeno en clara expansión.
Durante el último trimestre de 2025, el número de viviendas okupadas anunciadas en venta aumentó un 4,6% respecto al trimestre anterior, alcanzando las 24.058 unidades en todo el país. Se trata de un volumen significativo que confirma una tendencia sostenida y no un repunte puntual. El dato evidencia que la problemática ya no se limita a casos aislados, sino que se integra de forma estructural en determinadas zonas del mercado.
Este tipo de inmuebles suele comercializarse con importantes descuentos sobre el precio medio, lo que atrae a perfiles inversores dispuestos a asumir riesgos legales y plazos largos de recuperación. Al mismo tiempo, genera inquietud entre propietarios y compradores particulares, que ven cómo la okupación influye de forma directa en el valor, la liquidez y la seguridad jurídica del parque residencial.
Barcelona, epicentro del fenómeno en términos absolutos
Si se analiza el reparto territorial, Barcelona se sitúa muy por delante del resto de provincias en número total de viviendas okupadas a la venta. Solo en el último trimestre de 2025 se contabilizaron 7.307 inmuebles en esta situación, una cifra que refleja tanto la dimensión del mercado barcelonés como la intensidad del problema en la provincia.
A bastante distancia aparecen Murcia, Madrid, Alicante y Málaga, todas ellas superando el millar de viviendas okupadas en venta. El patrón se repite en grandes áreas urbanas y zonas costeras, donde la presión demográfica, la inversión inmobiliaria y el atractivo turístico generan tensiones adicionales sobre el acceso a la vivienda.
En el extremo opuesto del ranking se encuentran provincias como Soria, Zamora, Palencia o Teruel, donde la incidencia es testimonial. Estos territorios, marcados por menor densidad de población y una demanda inmobiliaria más débil, muestran que la okupación vinculada a la venta es un fenómeno profundamente desigual desde el punto de vista geográfico.
Cataluña y Andalucía concentran seis de cada diez casos
El análisis por comunidades autónomas refuerza esta idea de concentración territorial. Cataluña aglutina el 40% de todas las viviendas okupadas a la venta en España, convirtiéndose en el principal foco del fenómeno. Le sigue Andalucía, con un 20%, y la Comunidad Valenciana, que suma otro 11% del total nacional.
Este reparto revela que más de la mitad de la oferta problemática se localiza en solo tres comunidades, todas ellas con grandes núcleos urbanos, elevada movilidad residencial y un mercado inmobiliario muy activo. Madrid y la Región de Murcia comparten un 7% cada una, mientras que Castilla-La Mancha alcanza el 4%.
En regiones como Canarias y Baleares, el peso se reduce, y en comunidades como La Rioja o Navarra la incidencia es tan baja que no resulta estadísticamente relevante. Esta disparidad regional plantea desafíos distintos según el territorio y refuerza la necesidad de políticas diferenciadas en función del impacto real del fenómeno.

Evolución trimestral y cambios en los grandes mercados
Más allá del volumen total, el estudio de idealista también analiza la evolución trimestral por provincias y capitales, donde se observan movimientos llamativos. Guadalajara lidera el crecimiento relativo, con un aumento del 133%, aunque partiendo de cifras muy reducidas. Situaciones similares se dan en Teruel y Pamplona, donde pequeñas variaciones absolutas provocan fuertes saltos porcentuales.
En los grandes mercados, el comportamiento es más revelador. Bilbao y Madrid registraron los mayores incrementos entre las principales ciudades, con subidas del 12,9% y del 10,4%, respectivamente. Estos datos apuntan a una expansión del fenómeno en plazas clave, donde hasta ahora el peso relativo había sido menor.
Por el contrario, ciudades como Barcelona, Valencia, Sevilla o Málaga han experimentado descensos en el número de viviendas okupadas a la venta durante el trimestre. Sin embargo, estas caídas no alteran su posición dominante en el cómputo total, lo que sugiere ajustes coyunturales más que un cambio de tendencia estructural.
El peso real de la okupación dentro de la oferta inmobiliaria
Uno de los indicadores más relevantes del informe es el impacto porcentual de estas viviendas sobre la oferta total en cada provincia. En este apartado, Barcelona vuelve a encabezar la clasificación, ya que el 8,3% de todas las viviendas en venta se encuentran okupadas, una proporción muy superior a la media nacional.
Le siguen provincias como Sevilla, Huelva, Murcia y Almería, todas con tasas cercanas o superiores al 5%. También destacan Toledo, Lleida, Tarragona y Girona, donde la presencia de este tipo de inmuebles ya condiciona de forma clara la dinámica del mercado local. En Madrid, aunque el número absoluto es elevado, la tasa se sitúa en el 2,6%.
Según los expertos, estos porcentajes confirman que la vivienda okupada ha dejado de ser una anomalía estadística para convertirse en un factor que influye en precios, estrategias de comercialización y decisiones de inversión. Idealista advierte de que el fenómeno se está normalizando como un “producto” más dentro del mercado, una situación que, en palabras de su portavoz, exige un replanteamiento urgente de las políticas públicas.
En un contexto de escasez de vivienda, inseguridad jurídica y tensión social, los datos dibujan un escenario complejo donde la oferta crece, pero no siempre en condiciones que respondan a una demanda sana y accesible. El mapa de la vivienda okupada ya está trazado; ahora el reto pasa por decidir cómo afrontarlo.