Polito, el restaurante de playa ideal para despedir el verano

Comer frente al mar siempre es un buen plan, como propone este nuevo restaurante de la costa de Castelldefels Platja, al sur de Barcelona

Un recomendado balcón frente al Mediterráneo. Foto: Polito.

Vale, es cierto que técnicamente ya estamos en otoño. Pero estas semanas, con temperaturas en torno a los 28 grados en la costa del Mediterráneo, son la mejor representación de que el verano hace todo lo posible por seguir entre nosotros. Quizás muchos ya miren de reojo la posibilidad de darse un chapuzón, pero con temperaturas más suaves, es el momento ideal para caminar por los paseos marítimos de los pueblos costeros.

Un buen programa así, por ejemplo, es una escapada a Castelldefels. Esta localidad al sur del área metropolitana de Barcelona cuenta con dos núcleos: el «pueblo antiguo», como suelen nombrarlo los vecinos, y el sector de Castelldefels Platja, una franja de cinco kilómetros entre el mar y las vías del tren, donde los restaurantes y bares se suceden como las cuentas de un rosario.

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Un nuevo mirador frente al Mediterráneo

Hace poco descubrimos un local que ha debutado con éxito en la temporada gastronómica de Castelldefels Platja: Polito. El sitio pertenece al universo del grupo Tibu-Ron, que cuenta con unos ocho restaurantes y chiringuitos en esta localidad y que tienen en común una cocina mediterránea «sin grandes artificios», como dicen sus creadores.

Cocina marinera basada en productos de temporada. Foto: Polito.

En el caso de Polito, se trata de un sitio más tranquilo y con menos aires de sofisticación que el pionero Tibu-Ron, ubicado a solo 10 metros. El acceso es por el Paseo Marítimo, que, según sus promotores, recuerda a un embarcadero. El restaurante consta de tres espacios: la terraza de madera; la sala, que presenta una estética similar a la de un chalet mediterráneo con su amplitud de espacios y su decoración en tonos naturales; y un reservado con terraza privada que se convierte en un mirador como el puente de un barco.

Con su cocina marinera y de producto de temporada, Polito se alza como un apetecible mirador al Mediterráneo en Castelldefels Platja

Pero quizás no haga falta subir las escaleras: ya desde la terraza, donde los toldos tienen un aire a velas de barco, se obtienen relajantes vistas de la extensa playa de Castelldefels, una pasarela donde circulan peatones, ciclistas, familias, parejas y amigos, con el runrún del mar como música de fondo. Con razón aquí todo el mundo se sienta como si fuera una terraza de París: mirando en la misma dirección, hacia el Mediterráneo.

También es un buen lugar para el simple tapeo. Foto: Polito.

La propuesta gastro de Polito

Como anticipamos, la cocina es marinera, con productos de temporada y apostando por proveedores locales. Como queríamos aprovechar para ver el atardecer, apuramos unos cócteles como el clásico Aperol Spritz y el llamativo Sarti Spritz, con pomelo rosa, acompañados de unas deliciosas patatas bravas trufadas y un buen ceviche de corvina marinada.

Este tapeo también puede variar con platos como las croquetas (de jamón o gamba roja), la cecina de León, la ensaladilla rusa con gambitas de cristal, las tallarinas de playa o algunas propuestas más exóticas como las ostras francesas Pouget o los mejillones Thai. Pero si uno quiere subir de peldaño, hay unas buenas combinaciones de vegetales y productos de mar entre los entrantes, como el hojaldre de puerros confitados, el carpaccio de gamba roja de Vilanova, la ensalada de tomate o la de brotes verdes y la ventresca de atún.

Los arroces están entre sus especialidades. Foto: Polito.

Entre arroces, carnes y pescados

Ya al momento de comer, hay que tomar una decisión salomónica: ¿carnes, pescados o arroces? Lo mejor, si se va en grupo, es pedir un poco de cada apartado y ponerlos en común. Así hicimos con los rigatoni con crema de carabineros y un exquisito rodaballo al horno con refrito de ajo y patata panadera.

Cabe aclarar que los arroces suelen ser grandes, con un mínimo de dos personas, como el del senyoret (con sepia, gamba, zamburiña y rape), el brut con costilla, el de mar y montaña, donde dialogan el pollo y las cigalas; o el de llauneta de arroz meloso o a la cazuela, con bogavante y sepia.

La sala recuerda a un chalet mediterráneo. Foto: Polito.

Si se quiere apostar por el mar, atención al bacalao frito con fondo de tomate o el guiso de calamar encebollado, y siempre conviene preguntar por el pescado de lonja del día. Ahora, si a uno le tiran los cortes vacunos, en Polito se ofrece desde el steak tartar con huevo en puntilla hasta el solomillo con crema de múrgulas y foie. Y solo un valiente podría animarse al t-bone risolado, de 800 gramos.

Ojo, tengan en cuenta los fuera de carta, como estos días se estaban ofreciendo el carpaccio de pies de cerdo, el bacalao con beurre blanc o el arroz meloso de secreto ibérico.

Y para cerrar, entre los postres recomendamos el clásico flan con nata y las fresas a la pimienta con helado; pero los más golosos bien podrían probar el brioche flambeado o el cremoso de chocolate con pistacho. Un buen epílogo dulce mientras el cielo se tiñe de oscuro, las luces artificiales iluminan las dunas, y el mar se convierte en un ronroneo invisible, pero siempre presente.

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