El ERE de Industrias Alegre da paso a un ciclo indeterminado de años de baja producción en Ford Almussafes

La producción también bajó a 130.000 coches al año en 2012 pero llegó el Kuga, C-Max y la Transit Connect mientras que sólo con el todoterreno y esperanza de que UGT informe en junio de la adjudicación se agota la resiliencia

Inyección de plástico en el proveedor de Ford, Industrias Alegre

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Ford Almussafes afronta este lunes 15 de abril el último día de producción con dos vehículos. Las expectativas, que los proveedores miran con excepticismo, hablan de que el Kuga alcanzará las 130.000 unidades al año. Se abre una nueva etapa negra que, además, nadie sabe hoy cuándo acabará. El ERE de Industrias Alegre, una empresa valenciana histórica y referente, marca una nueva tendencia: La automoción valenciana se empequeñece mientras mide su capacidad de resistencia.

El hecho de que finalice la producción de la furgoneta Transit Connect no supone una situación inédita en la factoría pero la situación de Ford Almussafes ahora es distinta. No hay renovación de vehículos y los planes a medio y largo plazo no existen.

La foto fija de producción prevista es similar a la vivida en 2012. Entonces se fabricaron 130.000 vehículos y esa es la producción prevista para Ford en 2025. La diferencia es que entonces, cuando la crisis arreciaba en toda España, Almussafes iba a recibir el Kuga, el C-Max (por que hubo una época en la que el monovolumen estuvo de moda) y la Transit Connect.

Fue un año muy duro, pero la sonrisa se mantuvo por lo que iba a pasar. El resultado es que en 2013 se montaron 220.000 coches, en 2014 se rondaron los 300.000 y entre 2015 y 2018 la producción estuvo en el entorno de los 400.000 coches.

Esas cifras son las que anhela la automoción valenciana recuperar pero ni los vehículos eléctricos que se ganaron en la pugna con Saarlouis ni el indefinido híbrido que ahora se supone que está a las puertas de Almussafes ofrece en la factoría y el parque de proveedores certeza alguna.

La diferencia entre 2012 y lo que viene es que entonces se planificaba crecimiento y ahora se certifica empequeñecimiento. Y, además, por un número indeterminado de años, El caso de Industrias Alegre es sintomático. Hace sólo un año, la confianza latía aún en la industria de la automoción valenciana.

«Ford Motor Company ha tomado la decisión de la adjudicación de un nuevo vehículo eléctrico a la planta de Almussafes en vez de a la planta de Saalouis (Alemania). Esta decisión es clave para el desarrollo del sector y de la economía de la Comunidad Valenciana y la sosteniblidad de la planta de Industrias Alegre en Albal por su ubicación logística y dependencia actual de este cliente«, era lo que se creía entonces tal y como reflejó Industrias Alegre en sus cuentas anuales de 2022 en el apartado de hechos posteriores al cierre.

Lo ocurrido se ha convertido en un anuncio con la incertidumbre impregnada donde la paciencia se agota. El ERE de Industrias Alegre, que va a adelgazar su estructura porque se va a preparar para un futuro en que el sector de la automoción va a ser más pequeño, es el primer recorte de un crisis en el que la falta producción inevitablemente diezmará el empleo al ritmo de EREs de al menos el 10% de la plantilla.

Ya han caído Lear, Sas, Rhenus… Todas ellas multinacionales que se instalan y desubican según si hay negocio. Nadie duda que volverán, ellas o sus rivales, cuando Almussafes tenga vehículos en su cadena de producción pero el lamento se guarda para el teijdo empresarial valenciano al que tanto le cuesta coger volúmen. Matrival ya se despidió.

Aunque la fiabilidad de las declaraciones y la confianza en la capacidad negociadora de la sección sindical de UGT en Ford por parte de los proveedores es alta, el ánimo está por los suelos. «UGT dice que en dos meses sabremos algo pero lo dice UGT porque Ford no dice nada«, lamenta un empresario resignado.

Antes estas dudas, la deducción es que dentro de dos meses habrán pasado las elecciones europeas y teniendo en cuenta el viraje desde la electrificación hacia los híbridos y la combustión de Ford quizá las urnas puedan aclarar las formas y velocidad que tendrá la descarbonización en Europa.

La hipótesis la secundan unos y otros con la hoja de producción en la mano dicen: «No sólo me preocupa los planes de Almussafes es que Saarlouis va a dejar de producir el Focus y Colonia no tiene producción más allá del Explorer 100% eléctrico que ya veremos que aceptación tiene. Es que Ford Europa no va«.

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