Una imagen de la jornada en la que DIA salió a bolsa, en 2011. DIA

Los fondos se dividen en DIA a la espera de Mikhail Fridman

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La mayoría de bajistas opta por replegar su posición, aunque otros quieren seguir 'atacando' a la compañía

Barcelona, 24 de octubre de 2018 (04:55 CET)

Hace mucho tiempo que los bajistas se instalaron en DIA para aprovecharse de su debilidad en el IBEX. Estos inversores, que apuestan en contra de la compañía para ganar dinero, se encuentran ahora ante un dilema tras haber visto cómo la cotizada ha perdido un 75% de su valor en un año. El camino solo tiene dos salidas: continuar en el capital, a la espera de nuevos desplomes, o salir silenciosamente, deshaciendo poco a poco sus posiciones, antes de que el magnate ruso Mikhail Fridman mueva ficha para reflotar la acción. 

Esta última opción es la que parece que tiene más seguidores. Desde el cierre de la sesión de la pasada semana, la del viernes 19 de octubre, más de la mitad de los bajistas se han replegado, dejando a DIA como la gran cotizada española con más inversores a corto (17,6%), pero ya lejos de los máximos históricos registrados en agosto.

Entre las salidas silenciosas está la del fondo AQR Capital, comandado por Cliff Asness (ex Goldman Sachs) y considerado el segundo mayor fondo de cobertura del mundo, solo por detrás de Springwater. También retrocede en su posición el británico Marshall Wallace, otro hedge fund muy activo en sus apuestas contra las empresas IBEX. Antes lo hicieron el canadiense Connor, Clark & Lunn, ya invisible en los registros de la CNMV, y Capital Fund Management (CFM), con 11.000 millones de euros en activos bajo gestión, sede en París y oficinas en Nueva York, Londres, Tokio y Sydney.

Cliff Asness, uno de los propietarios de AQR Capital. Youtube

Cliff Asness, uno de los propietarios de AQR Capital. Es uno de los bajistas de referencia en DIA. Fuente: Youtube

Muchos de los repliegues llegan después del desplome del 55% de la valoración de DIA en una semana marcada por el anuncio de una rebaja de estimaciones de crecimiento —la tercera en lo que va de año—, la salida de su presidenta y la suspensión de empleo y sueldo de su director financiero, entre otros. Este movimiento, de acuerdo a las consideraciones de diferentes analistas, invitan a pensar que los fondos mencionados ven que la acción no seguirá cayendo y solo puede ir hacia arriba. De hecho, ayer, martes, rebotó más del 12%.

Segunda opción: seguir 'atacando' a DIA

En el otro lado están los que no confían en DIA. Se apoyan en los informes de los analistas  — JP MorganJefferies  fueron los últimos en hacerlo— , que inciden en la debilidad de la compañía por la inestabilidad de los países en los que tiene exposición, como Argentina, donde el efecto divisa puede seguir haciendo mella

Es la posición que defienden desde el fondo WorldQuant, con sede en Conneticut (Estados Unidos), y desde PDT Partners, dirigido por el polifacético Pete Muller. Muller, famoso por combinar la gestión de un fondo de 4.000 millones con la vida de cantante, es uno de los grandes ganadores por la caída de DIA, ya que tomó posición como bajista por primera vez en la jornada previa al descalabro del lunes 18 de octubre (-42%). 

Pete Muller es uno de los grandes ganadores de la caída de DIA. Instagram (petemullermusic)

Pete Muller (centro) es uno de los grandes ganadores de la caída de DIA. Instagram (petemullermusic)

En este contexto, no hay que perder de vista a dos accionistas mayoritarios de DIA: Goldman Sachs y Norges Bank. El banco americano de inversión y el fondo soberano noruego, aunque parece que hayan sufrido minusvalías en sus acciones, son sospechosos de prestar parte de los títulos a los bajistas.

Son elementos necesarios en esta ecuación por la mecánica que tienen los bajistas: toman prestados títulos de un accionista, los venden inmediatamente esperando a que pierdan valor y, cuando se produce, devuelven las acciones a su propietario original, embolsándose la diferencia. El prestatario, por su parte, recibe dinero por los intereses de alquilar la acción.

Estos movimientos preocupan a los minoritarios que, bajo el paraguas de la Aemec, han trasladado su hartazgo por la situación que atraviesa DIA y han exigido explicaciones a la compañía y al regulador. Y es que los pequeños accionistas, que suman cerca del 30% del accionariado de la cadena de distribución, alertan del riesgo que existe de que la acción, que ya no vale ni 70 céntimos, se abarate todavía más. 

Todos pendientes de Fridman

¿Qué hará Mikhail Fridman? La respuesta también inquieta a los minoritarios, que consideran que el polémico magnate ruso, principal accionista de DIA a través del fondo Letterone, tiene una posición “agresiva”. Está rozando la opa obligatoria, con el 29% de las acciones, pero sigue sin tomar todo el control accionarial de la compañía.

Mientras, ha optado por rehacer las cuentas y aflorar un desvío en los beneficios de 20 millones. El ajuste también se ha trasladado a la cúpula, donde han ido desembarcando sus hombres de confianza, al mismo tiempo que ha depurado responsabilidades por la gestión. La última purga se comunicó ayer, martes, a última hora de la tarde, con el anuncio de la salida de DIA de otros tres ejecutivos: Diego Cavestany, director de Nuevos Negocios de España, Juan Cubillo, director ejecutivo de Compras, y Miguel Bello, director de La Plaza.

Mikhail Fridman lanzará la opa previsiblemente a finales de enero de 2019. Fuente: Youtube

Mikhail Fridman lanzará la opa previsiblemente a finales de enero de 2019. Fuente: Youtube

Diferentes fuentes del mercado consultadas apuntan a que el empresario podría optar por la ampliación de capital como paso previo al lanzamiento de una opa y como intento para lanzar al mercado una señal de fortaleza; otros analistas discrepan: “El precio de la acción en caso de ampliación de capital debe ser superior al valor neto patrimonial, pero tal y como está cayendo el precio una ampliación de capital no tendría mucho sentido”, explica al respecto alguien que sigue el valor de cerca.

El otro camino es la opa. Pero pese a que a Fridman le separa solo el 1% del capital para estar obligado a lanzar la oferta pública de adquisición sobre el total de la compañía, los analistas apuestan a que no será hasta inicios de 2019 cuando se produzca la operación.

La razón es que la ley de opas establece que el inversor que alcance el 30% de una compañía está obligado a lanzar una opa por el 100% a un precio no inferior al más elevado pagado por él mismo en los últimos doce meses. En este caso serían 4,4 euros, precio muy superior al actual y al que cotizaba DIA cuando Fridman se hizo con un 15% adicional el 19 de enero de este año.

En cambio, si espera a que transcurra ese periodo podrá lanzar una opa por el precio medio al que haya cotizado DIA en los seis últimos meses, lo que actualmente supondría aproximadamente 2 euros por acción.

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