El Gobierno da por hecho el acuerdo con Great Wall Motors por la fábrica de Nissan

Industria y la empresa china negocian los últimos flecos del pacto de reindustrialización con el propósito de cerrarlo antes de la fecha límite

La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, con la ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez. EFE

La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, con la ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez. EFE

El acuerdo entre el Gobierno y la empresa china Great Wall Motors (GWM) para la reindustrialización de Nissan está al caer. Ambas partes negocian ya los últimos flecos y el Ministerio de Industria da por hecho el acuerdo y prevé que se adelantará a la fecha límite y que podría cerrarse esta misma semana.

El 17 de diciembre es el deadline que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha puesto a la compañía para que decida si se queda o no la fábrica Nissan de Barcelona. La ministra de Industria, Reyes Maroto, dijo este martes que no había novedades en las negociaciones pero que espera que para esa fecha el acuerdo esté cerrado.

Lo cierto, según han explicado a Economía Digital fuentes de las negociaciones, es que estas están más que avanzadas y lo que se está hablando ahora son “detalles menores”, flecos y cuestiones técnicas. GWM está viendo si puede ahorrarse costes para dedicarlos a mejoras tecnológicas, algo con lo que Industria está de acuerdo.

El optimismo rebosa en el Ministerio que dirige Reyes Maroto. La de Great Wall Motors es la mejor oferta por la fábrica Nissan de Barcelona y, aunque hay plan B, como la australiana Goodman, apuestan por la empresa china, la mejor vista también por los sindicatos.

Concentración de empleados de Nissan para defender el futuro de Nissan. EFE

Por ello, Industria ha intensificado los contactos con GWM en las últimas semanas. El 1 de diciembre, el Ministerio y la Conselleria d’Empresa de la Generalitat mandaron la última oferta a la empresa china, que respondió que la estudiaría en los siguientes días. Por ello, el equipo de Maroto pidió una reunión con la compañía para acelerar el pacto.

La última propuesta de las administraciones españolas a la compañía del gigante asiático incluía más ayudas públicas, con una rebaja del precio de la fábrica y sus activos y una posible rebaja de las condiciones salariales de la plantilla, con un acuerdo con el comité de empresa para sentarse a renegociar el acuerdo laboral con Nissan.

El Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), dirigido por el exlíder del PSC Pere Navarro, aceptó bajar el alquiler de los terrenos, mientras que las administraciones accedieron a subir los 100 millones de incentivos a Great Wall Motors. Finalmente, Nissan también aceptó rebajar el traspaso de las fábricas, después de un tira y afloja con el Gobierno.

El plan B se quedará en el cajón

Pese a trabajar con la empresa china como inversor favorito, Nissan y las administraciones españolas no han dejado de contemplar otras opciones. De hecho, tras las primeras dudas de GWM, encargaron a KPMG que contactara con el resto de interesados en la fábrica para tener un plan B sólido.

Así, la semana pasada apareció el nombre de la inmobiliaria australiana Goodman, que invertiría 550 millones de euros para convertir los terrenos en un polo logístico y de oficinas. Aunque generaría unos 3.200 empleos directos, parte de la mesa de reindustrialización de Nissan no vería con buenos ojos esta opción, que supondría desmantelar la fábrica. Ahora todo apunta que el plan B, que requeriría de nuevas negociaciones, sobre todo con la parte sindical, no será necesario.

Xavier Alegret
Nuria Val