Alcoa mantiene en el aire su futuro en San Cibrao pese al beneficio récord y la mayor subida en bolsa desde el Covid
Alcoa se abre a la venta de sus plantas en San Cibrao el año que viene pese a cerrar 2025 con unas ganancias previsiblemente superiores a los 1.000 millones de euros y con una revalorización del 43% en bolsa
El CEO de Alcoa, Bill Oplinger, en una entrevista en el Melbourne Mining Club / Melbourne Mining Club
Alcoa cierra un 2025 de récord. Las acciones de la multinacional con sede en Pittsburgh han despedido el año instaladas en los 53,14 dólares tras revalorizarse un 42,5% en los últimos doce meses. Se trata del mejor ejercicio en bolsa para la compañía desde el 2021, cuando se alzó un 159% en medio de la recuperación post-Covid.
Los títulos de Alcoa cotizan a niveles no vistos desde marzo de 2023 e impulsan la capitalización bursátil de la compañía hasta el entorno de los 11.730 millones de euros. La compañía ha logrado trasladar al parqué las positivas expectativas de los analistas. No en vano, el consenso de mercado recogido por el portal Market Screener apunta que la firma americana habría cerrado el año con un beneficio neto récord por valor de 1.250 millones de dólares (unos 1.065 millones de euros al cambio actual).
La hoja de ruta de Alcoa
En el caso de cumplirse, estas serían las mayores ganancias de la historia de Alcoa al duplicar los 429 millones de euros cosechados en 2021, cifra que, hasta ahora, se erigía como la más elevada. Pero esta bonanza tanto en bolsa como en su cuenta de resultados no se ha traducido en certezas sobre su futuro en San Cibrao.
Y es que su vicepresidenta, Molly Beerman, indicó en un foro organizado por Citigroup a comienzos del mes de diciembre que el grupo se encuentra “muy satisfecho” con la cartera de activos con la que cuenta en este momento, si bien matizaba que en estas declaraciones estaba “dejando de lado por un momento España”, donde aún tiene problemas y busca una “solución a largo plazo”.
Beerman incidía así en una idea que ya figuraba en la presentación corporativa que la empresa hizo pública durante su Investors Day. En ella avanzaba que en 2027 reevaluará su situación en sus instalaciones de A Mariña Lucense. Para esta fecha esperaba que la producción de aluminio primario vuelva a ser viable en San Cibrao gracias, en parte, al desarrollo de su acuerdo con la energética Ignis, que ha tomado una participación del 25% en el complejo y que se perfila como la llave para que Alcoa logre unos precios eléctricos más competitivos.
Doble escenario
En este sentido, Alcoa baraja un doble escenario en el cual se abre a «continuar operando» o, por el contrario, «vender» la planta de aluminio. En el caso de la planta de alúmina (alimentada por gas natural a través del gasoducto de A Mariña), el grupo americano indica que prevé finalizar las obras de ampliación de la balsa de lodos y que a partir de entonces decidirá si continúa operando la refinería o si, por el contrario, opta por cerrarla.
Ese 2027 es la fecha clave que Alcoa contempla para la vuelta a la senda de la rentabilidad con su planta de aluminio y, además, es cuando tiene lugar el vencimiento el acuerdo de viabilidad pactado con los trabajadores y por el que se comprometió a no iniciar ningún tipo de recorte de plantilla.
La planta de alúmina ha sido históricamente el motor de la cuenta de resultados de Alcoa en San Cibrao, pero la escalada de los precios del gas y la bajada a la vista en los costes eléctricos han dado la vuelta a la situación. Es por ello que Alcoa ha optado por operarla a mitad de su capacidad total desde la primavera de 2022 sin que desde entonces haya cambiado la situación.
El panorama era bien distinto en 2020, cuando precisamente el control de la refinería fue uno de los principales aspectos por los que las negociaciones entre Liberty y Alcoa se terminaron truncando. El grupo que capitanea Sanjeev Gupta pretendía tener derechos preferenciales o incluso un derecho de aprobación sobre cualquier venta futura de la refinería de alúmina a un tercero. Además, la firma quería asegurar un contrato de suministro de alúmina a muy largo plazo (20 años) a unos precios ventajosos, unas pretensiones que no fueron aceptadas por Alcoa, que quería que el acuerdo se ciñese únicamente a la venta de la planta de aluminio y que solo garantizaba cinco años de suministro de alúmina.