La factura para el FROB por los pufos de las cajas gallegas aumenta a 500 millones

El fondo de rescate bancario ha abonado 462 millones a Abanca desde la compra de Novagalicia para hacer frente a unas garantías por litigios para las cuales ha provisionado otros 34 millones

Paula Conthe

Paula Conthe, presidenta del FROB, durante una comparecencia en el Congreso de los Diputados / EFE (Ballesteros)

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El FROB continúa poniendo números a la factura de la quiebra de las cajas gallegas. La ahora denominada Autoridad de Resolución Ejecutiva ha elevado a 462 millones de euros las cantidades que han abonado a Abanca desde que la entidad presidida por Juan Carlos Escotet selló la compra de Novagalicia a finales de 2013.

En concreto, el FROB ha tenido que dedicar otros 13,7 millones de euros a lo largo de 2020 para hacer frente al cumplimiento de las garantías que en su momento pactó con la entidad gallega. Estas se suman a los 106 millones de euros abonados por este mismo concepto en 2019, los 13 millones de 2018, los 2,3 millones de 2017 y los 327 millones de 2016, haciendo un total de 462 millones de euros, una cifra que, según las previsiones del FROB, seguirá incrementándose hasta rozar los 500 millones de euros.

Y es que la institución presidida por Paula Conthe mantiene provisiones por valor de 34 millones de euros para dar cobertura a estas garantías que en su momento se concedieron a Abanca por la compra de Novagalicia. Se trata de unas cláusulas que el FROB acordó y por las cuales se comprometía a asumir el coste de los litigios pendientes de la banca nacionalizada, así como a hacer frente a esquemas de protección de activos (EPA) para cubrir las pérdidas por activos tóxicos, tal y como ocurrió con Banco de Valencia.

Los litigios pendientes por las preferentes

El FROB justificó en su momento la existencia de estas garantías que han ido a cubrir, principalmente, litigios por cláusulas suelo o preferentes por la necesidad de «maximizar el precio y minimizar el uso de recursos públicos». El objetivo era allanar un proceso de venta que finalmente se cerró por un importe de 1.003 millones de euros, de los cuales 403 millones se abonaron en junio de 2014, 300 millones en mayo de 2016 y los 300 millones restantes, en febrero de 2017.

De esta forma, los pufos por las cajas gallegas continúan dejando facturas por pagar en el FROB, aunque a menor ritmo. En este sentido, la propia Abanca reconocía en su memoria anual que al cierre de 2020 contaba «con un volumen nominal de participaciones preferentes o deuda subordinada por importe de 2,95 millones de euros«, una cantidad cinco veces inferior a los 16 millones de euros que le aportó Abanca para contribuir al fondo de resolución en España.

El FROB dispara pérdidas

El FROB obtendrá así un respiro por las cajas gallegas mientras dispara sus pérdidas. En concreto, el fondo de rescate bancario se anotó unos números rojos por valor de 3.639 millones de euros en 2020. Se trata de una cifra que multiplica por 13 a los 282 millones que se dejó el ejercicio anterior.

Este fuerte aumento de las pérdidas se ha producido como consecuencia del deterioro que se ha apuntado en sus resultados por la fusión entre CaixaBank y Bankia. Esta operación supuso para el FROB un impacto negativo en la cuenta de resultados de 3.556 millones de euros. En este sentido, el Estado solo ha recuperado 3.303 de los 22.424 millones de euros del rescate a Bankia, mientras que, en el caso de Novagalicia, el Banco de España calcula que solo se recuperaron 783 de los 9.400 que se canalizaron con cargo a las arcas públicas.

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