La planificación eléctrica

El actual modelo de planificación está obsoleto, en lugar de orientar las decisiones hacia el futuro deseado se centra en atender el presente

Imagen de archivo de un tendido eléctrico

Imagen de archivo de un tendido eléctrico

Últimamente ha habido muchas noticias que nos deberían haber impactado por su trascendencia para el país y, especialmente, para la economía. Así, por ejemplo, en el X Foro de Energía organizado por El Economista el día 11 de septiembre y, publicado lo más relevante en la revista Energía, el titular del consejero delegado de Endesa, el Sr.Bogas, fue que “la saturación del sistema frena proyectos estratégicos” a lo que añadió que “de las solicitudes de acceso a la red que hemos recibido, solo hemos podido aceptar el 40% y hoy más del 80% de la red está colapsada.”

La Razón publicó en su edición del día 22 de septiembre el titular “la falta de potencia eléctrica frena el desarrollo de más de 30.000 viviendas solo en Madrid” y añade “según la patronal inmobiliaria madrileña, la capacidad firme actual no cubriría ni un tercio de las necesidades residenciales”.

La propia Asociación de Empresas Eléctricas alerta de que casi la mitad de las peticiones de conexión a la red promovidas por promotores de viviendas son denegadas por falta de capacidad en las redes. Pero este colapso de acceso a las redes no afecta únicamente a las viviendas, sino también a la instalación de centros de datos, la instalación de más generación renovable, e incluso a cualquier tipo de Industria.

La preocupación por el suministro de energía eléctrica a los centros de datos ha llegado a que el propio Bill Gates se haya personado el día 21 de este mes en Madrid para intentar llegar a acuerdos con Iberdrola, Redeia y EDP para poder disponer de energía eléctrica a los centros de datos que tiene previsto instalar en este país.

Como se deduce de todo lo anterior, esta situación es cuando menos muy preocupante. Recordemos que dos de los objetivos principales que tiene este país son el tema de la vivienda, se debe construir en los próximos años tres veces más de las que se hacen en la actualidad para intentar paliar el déficit, y la dificultad de acceso a la misma; y el de la industria, sector que es el garante de más empleo, mejor cualificado y bien remunerado.

Pero vayamos a lo positivo: ¿se está actuando para mejorar de cara al futuro? Creo que la respuesta, si no es totalmente negativa, es al menos, de duda. Diferenciemos los dos niveles de tensión y de gestión: Red Eléctrica y Empresas Distribuidoras de Energía.

La ministra de Transición Ecológica presentó una ambiciosa, en su valoración, planificación de la red de transporte de electricidad con horizonte 2030. Plantea atender 27,7 gigavatios (GW) desde la red de transporte en el periodo 2025-2030. De los 27,7 GW, destacan como más relevantes, 9 GW para proyectos industriales, 1,8 GW para desarrollos residenciales y nuevas viviendas, 13,1 GW para producción de hidrógeno y 3,8 GW para centros de procesamiento de datos.

Han comenzado las reuniones de los responsables del ministerio con las comunidades autónomas. Obviamente cada comunidad quiere cubrirse con la mayor capacidad, alguna ya lo ha conseguido, por ejemplo, Euskadi, que negoció 4 GW, que, en principio, ya han acordado. Algunas otras ya han comenzado a litigar, por ejemplo: “El Parlamento de Andalucía se rebela contra el embudo energético del Gobierno”.

En Galicia, en un primer momento pareció que se consideraba aceptable, aun cuando la conselleira de Economía e Industria ya ha mostrado en los últimos tiempos sus discrepancias. La verdad es que lo contemplado para Galicia dista mucho hoy de las necesidades actuales y de futuro tanto para generación renovable como de demanda. Lo previsto representa del orden de un 2,8% de la inversión total.

Un caso ejemplar en Galicia es el de la empresa Altri; la no inclusión en la propuesta de las instalaciones necesarias para dotar el suministro a su factoría es digno de analizar. Ciñéndome exclusivamente a este hecho, es decir, obviando la controversia medioambiental del proyecto, es una decisión que debemos lamentar, pues el no dotar de acceso a la red, por tanto, no disponer de energía eléctrica, hace el proyecto inviable. En resumen, que una planificación deje fuera proyectos actualmente ya para desarrollar, no parece un buen principio.

En el periodo de alegaciones a esta planificación se han presentado del orden de 1.200, que se están analizando, pero creo que la mayor parte de ellas serán rechazadas, pues si no se eleva el importe de la inversión, tendrán que ser atendidas sustituyendo algunas de las contempladas, y esto es difícil.

¿Y cuál es la posible solución?

Entiendo que el actual modelo de planificación ha quedado obsoleto. No es planificación en el sentido estricto del término —“decidir hoy lo que hay que hacer para conseguir el futuro deseado”—, ya que el referente debería ser el futuro; sin embargo, en la planificación actual el referente es atender el presente.

¿Alguna solución? 

Lógicamente pasa por incrementar el importe económico a invertir y para ello, ayudas de Europa o participación de los solicitantes, tal y como se hace en las redes de distribución y como plantea Donald Trump en EEUU, que las empresas paguen íntegramente el coste de las conexiones eléctricas a los centros de datos.  Otro aspecto a mejorar sería el periodo temporal, especialmente de la tramitación de las obras. Las que se aprueben definitivamente, en unos seis meses, estarán operativas dentro de unos tres años de media. Como ejemplo, en Alemania, las eólicas tienen un periodo de tramitación de 18 meses. Incluso la Unión Europea ha incidido sobre el acortamiento de estos plazos.

Creo que también debería analizarse la posibilidad de que las redes de 220 kV, actualmente gestionadas por REE, pasen a ser administradas por las distribuidoras en sus respectivos ámbitos territoriales. Acercar la gestión al entorno local podría conllevar beneficios económicos, mejoras en la disponibilidad del servicio y una planificación más eficiente.

Vayamos con las redes de las empresas distribuidoras. Las inversiones que estas empresas realizan en instalaciones y que también son aprobadas por el Gobierno, se remuneran todos los años a un tipo de interés, tanto de la inversión realizada como el coste del mantenimiento de las mismas.

Actualmente hay aprobada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) una retribución de las redes de transporte y distribución de un 6,58%, valor que las que las empresas distribuidoras consideran insuficiente y que, por tanto, limitará el interés en invertir en las mismas, tal y como alguna empresa eléctrica ya ha puesto de manifiesto.

De todos modos, la saturación en la red de distribución no es tan crítica, dado que las distribuidoras pueden trasladar al demandante el coste de la inversión y, por consiguiente, la ejecución, a través de las peticiones de suministro.

¿Y qué se puede hacer?

Hay una cuestión a la que creo que hay que prestar mayor atención y es: “aprovechar en mayor medida la red existente”. La energía eléctrica consumida respecto a la potencia de generación instalada de una utilización del orden de 1.750 horas/año (255.800 GWh demanda y 146.000 MW potencia), valor sensiblemente inferior a las horas anuales que se pueden alcanzar.

¿Y la causa?

Son varias:

a) Potencia concedida a un solicitante y que todavía no utiliza.

b) Potencia concedida a un solicitante y que guarda para especular con ella.

c) Potencia asignada a un cliente para consumir y que excede de la contratada.

d) Además, toda la potencia contratada está asignada para que sea utilizada todas las horas de todos los días y en todos los meses.

¿Y la solución?

Ya se ha hecho algo en la situación de potencia asignada y no utilizada, tanto por demoras o por especulación, planteando caducidad de la misma, pero, en mi opinión hay que seguir profundizando en la solución.

En cuanto a la contratada no utilizada hay que plantear ya los contratos flexibles, que permitirán la utilización por horas y días y, quizás otras alternativas que vendrán facilitadas por la digitalización de las redes y la gestión de datos de estas.

En resumen, tenemos un problema que yo tildo de gravísimo y nos urge plantear soluciones.

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