Las rutas marítimas del Ártico: la lucha por su control
"El Polo Norte abre nuevas posibilidades, aceleradas por el cambio climático. Estas nuevas rutas, el Paso Norte-Oeste y el Paso Norte-Este, pueden cambiar el panorama marítimo mundial"
En la actualidad, el transporte marítimo mundial agrupa a más de 150 pabellones, engloba a cerca de 500.000 marinos, representa cerca del 90% de los intercambios de mercancías en volumen y se ha triplicado en los últimos treinta años. Tales cambios se deben a su bajo coste; a su rapidez y a su seguridad, cuestiones que permiten garantizar la interconexión entre centros de extracción de materias primas y producción de bienes con los centros de re-expedición y de consumo.
Los volúmenes y la tipología de las mercancías objeto del transporte marítimo fueron aumentando a la vez que los barcos incrementaban su autonomía y tamaño. Los puertos de origen y destino se fueron acomodando a las dichas nuevas necesidades; y comenzaban a poder responder a los desafíos que les marcaban las sociedades mercantiles. A partir de dicho momento, se establecen las líneas regulares entre algunas ciudades-puerto, con sus frecuencias y escalas predeterminadas previamente. Más tarde, dichos transportes evolucionaron; y, con objeto de servir a más espacios económicos y ahorrar costes de distribución, se adopta la fórmula del pendulum. Desde hace pocos años, las líneas marítimas se integran en el concepto de round the world. Y, al mismo tiempo, se desarrolla el sistema hub&spoke.
Los flujos marítimos enlazan cuatro conjuntos económicos principales. Por un lado, están los Estados Unidos de América, con un puerto-pivote en Nueva York–New Jersey, en la costa este; y otro en Los Ángeles–Long Beach, en la costa oeste. En segundo término, situamos al Extremo Oriente, con plazas financieras como Hong Kong, Shanghai, Singapur y Tokyo, donde se concentran ocho de los diez primeros puertos del mundo (Shanghai, Singapur, Ningbo, Shenzhen, Qingdao, Guangzhou, Busan y Tianjin). En el tercer grupo, resaltamos el Oriente Próximo y Medio, donde destacan Catar, los Emiratos Árabes Unidos y los puertos de Dubái y Jebel Ali. Por último, Europa, distribuida en sus cuatro fachadas marítimas: Mar Báltico, Mar del Norte, Fachada Atlántica y Mar Mediterráneo.
Estas consideraciones subrayan que las líneas y las rutas marítimas unen lugares de producción y de consumo. Se consolida así una jerarquía portuaria y el establecimiento de rutas predeterminadas.

No cabe duda de que la articulación de dichas rutas lleva consigo atravesar pasos marítimos difíciles. Hasta el momento, los tráficos marítimos se habían concentrado mayoritariamente en el hemisferio norte. En el último decenio se contabiliza la emergencia de nuevas conexiones con puertos africanos y de América Latina.
El siglo XXI alberga dos importantes cambios: el ensanchamiento del Canal de Panamá y la apertura del Polo Norte con la nueva Northern Sea Route. El Canal de Panamá permitirá el tránsito de grandes buques portacontenedores y abrirá nuevas opciones de mercado entre la Costa Este americana, Asia y el área pacífica de América del Sur.
«Las investigaciones subrayan la carencia de infraestructuras portuarias en la ruta ártica y la imprecisión de las cartas marinas»
El Polo Norte abre nuevas posibilidades, aceleradas por el cambio climático. Las distancias entre Londres–Yokohama, Rotterdam–Shanghai, Hamburgo–Seattle o Rotterdam–Vancouver se reducen significativamente frente a las rutas por Suez o Panamá. Estas nuevas rutas, el Paso Norte-Oeste y el Paso Norte-Este, pueden cambiar el panorama marítimo mundial.

Los estudios técnicos —como los de Borgeson, Arctic, Guy, y Liu & Kronbak— analizan costes, velocidad, seguros y viabilidad económica. Aunque se reconocen ahorros potenciales, persiste la incertidumbre sobre aspectos clave como la construcción de buques, los equipamientos y los seguros.

Las investigaciones subrayan la carencia de infraestructuras portuarias en la ruta ártica y la imprecisión de las cartas marinas. A favor juegan la proximidad a los recursos naturales y las oportunidades para el transporte de graneles sólidos.
El Paso Norte-Este (Mourmansk/Dikson) es el más utilizado, con tráfico de minerales y petróleo desde Siberia hacia Kirkeness (Noruega). En 2023, el volumen alcanzó los 35 millones de toneladas.
El Paso Norte-Oeste crece más lentamente. Como señala Laserre, aunque es más corto, no se ha producido una explosión de los flujos.
El Ártico concentra el 13% del petróleo no descubierto y el 30% del gas natural, además de hierro, zinc, níquel y paladio. Para Rusia, su jurisdicción ártica aporta el 10% del PIB y el 22% de las exportaciones. Para China, es una ruta estratégica clave: el trayecto Shanghai–Rotterdam es un 35% más corto que por el Canal de Suez, evitando zonas de riesgo como Adén y el Mar Rojo. Finalmente, los Estados Unidos reivindican Groenlandia y refuerzan su control militar en la zona.

En suma, estamos ante una nueva concepción geo-estratégica del transporte marítimo mundial, donde gobiernos, empresas y analistas toman posiciones. Se inicia una nueva era en el transporte marítimo y el desarrollo portuario, con los gobernantes como protagonistas principales.