Cuando comer una hamburguesa es una experiencia gourmet: 3 direcciones top en Barcelona
Más allá de las franquicias que crecen como setas, en Barcelona existen interesantes opciones para disfrutar de este plato con aspiraciones de alta cocina
Hay hamburguesas que son de alta cocina. Foto: Restaurante Amar.
¿Puede un plato tan universal, símbolo de la simpleza como la hamburguesa (dos panes y un trozo de carne), subir de peldaño y convertirse en una experiencia gourmet? Claro que sí: es algo similar a lo que le ha pasado a la pasta o las carnes a la brasa, preparaciones de raíces sencillas pero que ha ido adquiriendo complejidad según los ingredientes que se le añaden y la forma de presentación.
Sin llegar a excentricidades de poco valor gastronómico como agregar láminas de oro o servirlas en una bandeja de piedras preciosas (para cosas así, hay que viajar a ciudades de rascacielos y petrodólares), en Barcelona y alrededores podemos encontrar interesantes opciones que elevan la vivencia de comer una hamburguesa.
La Burguesería
Amar, el restaurante del Hotel El Palace de Barcelona (Gran Via 668), da un giro a su sofisticada propuesta gastronómica con un concepto que su chef, el laureado Rafa Zafra, describe como ‘casualizar el lujo’. ¿Qué quiere decir esto? Pues redefinir las fronteras de lo exclusivo, tender puentes entre la cocina popular y la de alta gama. Uno de los pasos que da es con La Burguesía, donde se puede comer este popular plato en la barra que da la bienvenida a este sofisticado restaurante, separados por una cortina de grandes dimensiones.

En los taburetes, frente al despliegue de destilados premium, se ofrece una hamburguesa de 100 gr de carne Wagyu, raza imbatible en cuanto al gusto y la textura. Esta se sirve con pan de brioche, cebolla frita, jalapeños, queso cheddar y una salsa secreta, acompañada por un tazón con patatas fritas cocinadas en el punto justo.
Su precio es de 24€ sin bebidas, pero por 40€ se lo puede acompañar por una copa de cava o un cóctel, o por 45€ por una copa de champagne. Nuestra recomendación es maridarla con alguno de los cócteles que proponen dar la vuelta al mundo, con creaciones como el All Antica (bourbon Angel’s Envy, Martini Bianco, Aperol y pomelo), el Amar Café (Patrón Silver, licor de café, Cointreau, café y sirope), el Ocaso Azteca (tequila Tres Generaciones, sirope, mango picante, borde de tajín y lima) o el Fuego de Islay (Laphoraig 10, tabasco, miel y limón), entre otros. O consulten al bartender, que de acuerdo al estado de ánimo y preferencias de gustos del cliente, sabe preparar creaciones personalizadas.

La Real Hamburguesería
En 2017 Eduardo Egui y Arturo López, dos emprendedores venezolanos, se lanzaron a la aventura de ofrecer hamburguesas en una ciudad que ya contaba con un buen número de locales dedicados a este plato. Y la apuesta le ha salido bien. La clave para que La Real Hamburguesería (València 285) se haya ganado un lugar, y se haya expandido al Time Out Market, está en ofrecer un producto de buena calidad, con proveedores locales (carne del mercado del Ninot, pan de un horno del Raval) y buscar un giro a las preparaciones tradicionales.
Una de las preparaciones más destacadas de La Real Hamburguesería es la Raclette, con el queso fundido bañando las patatas fritas
La oferta incluye entradas para compartir como aros de cebolla crujientes con un toque cítrico y mayonesa de kimchi, nachos con guacamole o tequeños con salsa dulce y un toque picante; un guiño a la herencia venezolana.

En cuanto a las hamburguesas, la carta preside una cuidada selección en la que la picanha, un corte jugoso típico de Brasil, es protagonista. Entre las más populares están La Real (ternera con queso cheddar, bacon y crema de queso cheddar gratinada) y la La Real 2.0, que eleva la experiencia con doble carne de vaca vieja madurada, mermelada de bacon y queso cheddar.
Otras variantes recomendadas incluyen la Raclette —con rúcula, pepinillos, cebolla caramelizada y patatas bañadas por queso fundido— y la opción con parmesano y setas salteadas. Entre las novedades, figuran la Oklahoma (queso cheddar, cebolla caramelizada, salsa especial de la casa y pepinillos) y La Madurada, con carne reposada por 60 días.

Además de las hamburguesas, el restaurante ofrece un llamativo hot dog y una selección de cervezas artesanas. El pan, tipo brioche con ligeros matices dulces y mantequilla, se tuesta para conseguir textura y sabor óptimos, y las salsas son elaboradas in situ, reforzando el carácter auténtico de cada creación.
Bart Burguer Gastronómic
Para conocer esta interesante propuesta salimos de Barcelona, y en 15 minutos ya estamos en Sant Boi de Llobregat, donde en la calle Cervantes 2 el chef Toni Romero da rienda suelta a su creatividad con Bart Burger Gastronòmic. Tras haber pasado por el restaurante Racó d’en Cesc, aspira a “elevar la hamburguesa a categoría de arte”. Y lo hace con convicción, técnica y muchas sonrisas.

El local acompaña: estética norteamericana con guiños retro, ambiente relajado y una sensación de estar en un sitio pensado para disfrutar sin rigideces. Pero que nadie se confunda: en Bart no hay atajos industriales. Todo es artesano, desde los panes hasta los postres, y el producto de kilómetro cero marca el ritmo de la carta. El Baix Llobregat, pulmón verde del área metropolitana, se cuela en cada plato con alcachofas del Parc Agrari, pollo Pota Blava o aceite de oliva virgen extra de productores locales.
Las carnes —hasta ocho tipos distintos— se seleccionan con mimo: Angus, rubia gallega, buey madurado… y se tratan con respeto. De ahí salen hamburguesas de autor que juegan con texturas y contrastes sin perder el equilibrio: sepia con alioli de tinta, ternera con Café de París, buey con setas, jugo de rabo y brie. Alta cocina entre dos panes, pero sin solemnidad. Y atención a la hamburguesa del mes, una sorpresa que cambia cada pocas semanas. Por ejemplo, la de diciembre era carne de costilla de Black Angus con jugo reducido del propio corte, cebolla encurtida, alioli de azafrán y sal Maldón.

La propuesta se completa con entrantes de temporada, panes elaborados con masa madre y largas fermentaciones, y una colección de cervezas propias, algunas tan singulares como la Carxofa Beer o la Prèssec Beer. Bart es, digamos: una hamburguesería que piensa como un gran restaurante.