La plantilla de Liberbank reclama 24 millones más a las puertas de la fusión con Unicaja

La dirección y los sindicatos se reúnen en el SIMA para que el banco reconozca las aportaciones al plan de pensiones de 2014-2017

La plantilla de Liberbank reclamará al banco otros 24 millones de euros este jueves, correspondientes a las aportaciones al plan de pensiones que la entidad no pagó entre 2014 y 2017. Y lo hará solo un día antes de cerrar la fusión legal con Unicaja.  

La dirección y los sindicatos se reúnen en el SIMA (Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje) para intentar que el banco reconozca el derecho de los trabajadores a percibir esta cantidad sin tener que acudir de nuevo a la justicia. 

Se trata de la última oportunidad del banco asturiano para reconocer este derecho y llegar a un acuerdo. De lo contrario, Unicaja heredará este problema solo un día después y será un escollo a la hora de negociar con los sindicatos un plan de ajuste con motivo de la fusión.  

Los trabajadores de Liberbank ya han conseguido que el banco desembolse 20 millones de euros por las medidas unilaterales que aplicó entre enero de 2020 y junio de 2021. La entidad que dirige Manuel Menéndez, que será consejero delegado en la nueva Unicaja, decidió aplicar una reducción de salario desde el 1 de enero del año pasado sin causa justificada. 

En concreto, bajó entre un 5% y un 8,5% el salario a más de 3.000 trabajadores. Así que la plantilla acudió a la Audiencia Nacional, que declaró la nulidad de estos recortes. Pero, tal y como acostumbra a hacer la dirección del banco, decidió elevarlo al Tribunal Supremo.  

Sin embargo, la diferencia con casos anteriores era que esta vez Liberbank ya había empezado a negociar su fusión con Unicaja, entidad que ha dado orden de solucionar todos los problemas judiciales que tiene con su plantilla.  

Así que a principio del mes de julio, Liberbank informó a sus trabajadores de que a partir de ahora recibirán su nómina integra, sin recorte. También se comprometía a abonar todo lo que no había pagado en este tiempo.  

Los sindicatos cuantifican en más de 20 millones de euros lo que el banco debe abonar a los 3.100 trabajadores que estaban activo en enero de 2020 y que han estado afectados por esta medida durante 18 meses.   

Liberbank no reconoce la deuda de las pensiones 

El problema con las aportaciones al plan de pensiones se remonta a 2013, año en el que el banco y la plantilla empezaron a tener problemas. Durante ese ejercicio, Liberbank llevó a cabo un proceso de reestructuración y negoció con los trabajadores la suspensión temporal de algunos beneficios. 

Entre ellos, que dejarían de percibir aportaciones al plan de pensiones destinadas a ahorro/jubilación entre enero de 2014 y junio de 2017, pero estas se recuperarían en 2018 con una prima del 50% para recuperar la cantidad no cobrada. 

En teoría estas aportaciones extraordinarias deberían realizarse durante un período de siete años, consecutivos o no. Sin embargo, el banco condicionó esta actuación a que en cada uno de esos años el ROE de Liberbank no fuera inferior al coste medio de capital. 

El resto de la historia es fácil de imaginar. Toda la banca española, excepto Bankinter, ha estado por debajo del coste de capital desde el estallido de la crisis financiera, con un ROE inferior al 10%. 

Y dentro del grupo de las entidades más castigadas están Banc Sabadell, Unicaja y Liberbank. En el caso de este último, de entorno al 2,8%. Bajo este pretexto el banco asturiano nunca ha cumplido su parte del acuerdo, y se calcula que debe a la plantilla unos 24 millones de euros. 

Tras aprobarse las cuentas de 2018, la representación de los trabajadores comunicó a la empresa que ese año debía empezar a reembolsar lo que debían, pues esas cuentas fueron calificadas por la entidad como “excelentes” e hicieron un importante reparto de dividendo a los accionistas, justifican fuentes sindicales. 

Sede de Liberbank. EFE/José Luis Cereijido

Sin embargo, Liberbank aseguró que la empresa auditora Eudita había indicado que no se daba el cumplimiento de los ratios necesarios para iniciar el plan de recuperación de dichas aportaciones. Fue entonces cuando los sindicatos pidieron retomar las negociaciones para llegar a un nuevo acuerdo. 

Hasta la fecha, el banco y los sindicatos ya se han reunido en tres ocasiones, aunque sin éxito. La solución que propone la representación laboral es que se modifique la actual referencia al ROE por otro índice que lo sustituya. Pues esto quedó así pactado en el acuerdo.  

En concreto, que se tenga en cuenta si hay reparto de dividendos, recompra de acciones o unos beneficios superiores a los del año anterior. Pero también si hay un movimiento corporativo, como es el caso, se debería abonar lo que esté pendiente de recuperación para igualar las condiciones de los empleados que se marchan de la empresa y recupera sus aportaciones a los que continúan en activo. 

Fuentes sindicales tienen claro que el objetivo de este jueves no es tanto “cobrar inmediatamente”, son 24 millones de euros y la empresa no los tiene provisionado ni reconocidos como deuda, pero al menos piden tener ese derecho reconocido, sobre todo para que no haya sorpresas a la hora de negociar un ajuste de empleo, algo que esperan que ocurra a partir de septiembre con motivo de la fusión.