Globalvia multiplica sus guerras: de la AP-9 al AVE a Galicia

La compañía, que mantiene un pleito millonario con el fondo Corsair por el control de Itínere, es una de las seis firmas que puja por el AVE privado

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Globalvía suma y sigue. La gestora de infraestructuras da el salto y se cuela entre la media docena de firmas que ha presentado oferta para hacerse con el AVE privado y competir con Renfe en el segmento de alta velocidad.

El movimiento supondría el refuerzo de una nueva línea de negocio, la ferroviaria, cuya ocntribución a su cuenta de resultados es más limitada que la de sus activos estrella: las autopistas. Globalvia, que presume de ser “líder mundial en la gestión de concesiones de infraestructura”, controla siete ferrocarriles (todos ellos en España), como los Metros Ligeros de Madrid, el Metro de Sevilla o el Tranvía de Parla, pero ha sido sobre el segmento de autopistas en donde ha cimentado un liderazgo que la compañía quiere reforzar con una AP-9 por la que mantiene un litigio millonario con el fondo estadounidense Corsair.

Casi tres años de guerra por la AP-9

La compañía ha ganado su primer asalto frente a Corsair en la pugna que mantienen por el control de Itínere (la concesionaria de la AP-9), pero la batalla judicial se alargará hasta, por lo menos, el año 2022.

Es el plazo de tiempo que se marcan en Globalvia para que se resuelvan la media docena de juicios y laudos arbitrales que giran en torno a Sacyr y a la ruptura de su preacuerdo para vender su participación en Itínere (del 15,5%) a la gestora de infraestructuras. La constructora cambió de posición y decidió dejar su participación en manos de Corsair, que se amparaba en un derecho de tanteo que le brindaría un pacto de accionistas mediante el cual tendría preferencia a la hora de quedarse esta participación siempre y cuando abonar por lo menos el mismo importe que Globalvía.

Sacyr inclina la balanza

En las manos de Sacyr, compañía que tiene al gallego José Manuel Loureda como uno de sus hombres fuertes, queda de qué lado se inclina la balanza. Y es que Globalvía suma un 40,1% de las acciones de Itínere tras la compra del 23,8% a Abanca y el 16,3% a Liberbank, mientras que Corsair suma un 38% del capital, que podría elevarse hasta el 53,5% y tomar el control de la empresa si se hace con la participación de Sacyr. 

Por el momento, el único laudo arbitral ha tumbado las pretensiones de Corsair para defender ese derecho preferencial, lo que abre la puerta a que Sacyr se pueda acabar enfrentando a una multa de 100 millones de euros por haber deshecho el acuerdo inicial con Globalvía.

Pugna contra Elena Salgado y Elena Espinosa

Con los juicios por la dueña de la AP-9 todavía pendientes, Globalvia se lanza a por un proyecto ferroviario (el del AVE en plena liberalización del sector), en el que cuenta con competidores de relumbrón, que, además, tienen a dos exministras gallegas de Rodríguez Zapatero en su cúpula: las ourensanas Elena Salgado y Elena Espinosa

Y es que entre la media docena de firmas que han presentado ofertas para pujar por los tres lotes del AVE puestos en marcha por Adif se encuentran, además de la propia Globalvia, la francesa SNCF, Ilsa, Eco Rail, Renfe (que tiene a Elena Espinosa, ahora concejala en Vigo, como consejera en su filial Renfe Viajeros) y Talgo. Esta última presenta la oferta con su filial Motion Rail, que desde el mes pasado está presidida por la exministra de Economía, Elena Salgado, que cuenta con el apoyo de Globalia (la dueña de Air Europa y Halcón Viajes) y el músculo financiero del fondo Trilantic, propietario de las plantas de Bioetanol Galicia y que, además, tiene a la propia Salgado como asesora. 

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