Greenalia busca en Luxemburgo la llave para refinanciar la deuda de su gran planta de biomasa

La reestructuración de la deuda de la planta de Teixeiro, que a corto plazo era de 115 millones al cierre de 2022, lleva Greenalia a traspasar el control de la filial a Luxemburgo por exigencia de los fondos que financiarán la operación

Manuel García y José María Castellano

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Más allá de garantías adicionales al uso, la operación de refinanciación de la deuda contraída en su día por Greenalia para poner en marcha la planta de biomasa de Teixeiro, la más grande de España, implica un cambio de aires alentado por los fondos que firmarán la operación.  Así lo admiten fuentes cercanas a la propia compañía. ¿Cuál es el motivo de este movimiento? Pues la búsqueda de seguridad jurídica adicional en caso de incumplimiento de lo acordado y de los vencimientos pactados, según fuentes del propio sector, al abrigo de una jurisdicción más ágil y clara, estaría detrás de la exigencia del cambio de control de la filial, desde A Coruña a Luxemburgo, a través de hasta dos sociedades de reciente creación.

A falta de cerrarse definitivamente, el mandato de los fondos parece tomar una dirección: Luxemburgo. Y es que Greenalia controlará desde dicha plaza europea, legendaria por su opacidad y baja tributación, la planta de biomasa de Teixeiro. La compañía que pilotan José María Castellano Ríos y Manuel García ha constituido Greenalia Biomass Power Luxemburgo SARL, a la que traspasa el 100% de las acciones de la filial que opera la planta de biomasa de Curtis. También ha creado otra segunda sociedad instrumental dentro del marco de esta operación de reestructuración de su deuda.

El traslado a Luxemburgo

Greenalia Biomass Power Curtis-Teixeiro SL, la firma que ahora estará bajo la órbita de la nueva filial luxemburguesa, obtuvo a mediados de 2018 el préstamo de 125 millones de euros para financiar la planta. Greenalia logró financiación del Banco Europeo de Inversiones por importe de 50 millones de euros, junto a otro préstamo de 50 millones facilitado por varias entidades financieras, que se implementaría mediante una estructura de “project finance”.

Básicamente, este tipo de operaciones se estructuran sobre los flujos de caja a largo plazo generados por una empresa constituida para un proyecto aislado, caso de Greenalia con Teixeiro, tomando como garantía sus activos.

Los números de Teixeiro

La planta de Teixeiro entró en operación en marzo de 2020. En el ejercicio completo de 2022, según sus propias cuentas, alcanzó una facturación de 69,9 millones de euros, muy por encima de los 34,1 millones de 2021. El ebitda, de 41,6 millones, permitió que el resultado del ejercicio ascendiera a 21,8 millones de euros, tres veces más sobre los 8,2 millones firmados en 2021. Pero no es en la cuenta de resultados donde están las debilidades de Greenalia, sino en su balance, y más concretamente en su pasivo, que asciende a casi 140 millones.

La deuda a corto plazo de la compañía, es decir, con vencimiento a un año o menos, era al cierre de 2022 de 114,6 millones, de los que unos ochenta millones estaban contraídos con los bancos. A dicha fecha presentaba un fondo de maniobra negativo por importe de casi 110 millones de euros. ¿El motivo? La resolución del contrato llave en mano de la planta de biomasa, “que ha provocado que se incurra en uno de los supuestos de resolución del acuerdo a los contratos de financiación de dicho activo, lo que según los principios contables exige clasificar dicha deuda como potencialmente exigible en el corto plazo”, explicaba la compañía en sus cuentas.

Pendiente de un laudo arbitral

Y es que Acciona llevó a Greenalia a un arbitraje por rescindir el contrato de la planta de biomasa de Curtis. Los encargados de la construcción ‘llave en mano’ y mantenimiento de la planta de biomasa, Acciona e Imasa Ingeniería, que vieron rescindido el contrato, plantearon un arbitraje en la Cámara de Comercio de Madrid, que podría llegar a los 27 millones. Este litigio todavía está pendiente de resolución, y añade más incógnitas en el horizonte de Greenalia.

En este tiempo, Greenalia también ha hecho caja con la venta de proyectos eólicos y solares. En junio del año pasado, la compañía firmó la venta de proyectos de 182 megavatios aún en desarrollo a Engie. Lo hizo a cuatro meses de que venciera el préstamo de 40 millones de euros que en su día le concedió el Santander.

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