Más de 700 despidos a la vista en las auxiliares de Navantia Ferrol por la sequía de contratos

Las auxiliares de Navantia en Ferrol se verán abocadas a despidos masivos ante la falta de carga de trabajo hasta que el astillero no inicie la construcción de las F-110

Belén Gualda

Belén Gualda, presidenta de Navantia, durante su visita al astillero de Ferrol

La crisis en Ferrolterra impacta de lleno sobre su motor económico. El astillero de Navantia en Ferrol enfila la recta final de los trabajos de su segundo buque logístico para el Ejército australiano y se asoma a un vacío de carga de trabajo superior a los 12 meses en medio de una sequía de inversiones que le impiden acudir con garantías a concursos internacionales.

La presidenta de la empresa pública, Belén Gualda, visitó las instalaciones ferrolanas este lunes y volvió a reivindicar el proyecto de las F-110 como piedra angular. Pero lo cierto es que hasta que no se inicie la construcción de la primera de las cinco fragatas (el proyecto va con ligero retraso y el corte de chapa no se iniciará al menos hasta el segundo trimestre de 2022), las empresas auxiliares sufrirán una ola de despidos casi sin precedentes. Fuentes sindicales cifran en una horquilla de «700 a 800» el número de trabajadores del sector naval ferrolano que perderán su empleo ante la sequía de contratos en Navantia.

Esta cifra se suma a los cerca de 1.200 que ya han sido despedidos a medida que se avanzaba en las tareas de construcción del segundo buque AOR para Australia, cuya entrega está prevista ya para el 18 de abril. Será a partir de entonces cuando el astillero inicie un parón en lo relativo a nuevas construcciones que los sindicatos advierten que podría tener consecuencias dramáticas para el sector.

La falta de inversión lastra a Navantia Ferrol

«Esperamos conseguir un contrato puentes porque este bache de un año va ser imposible de remontar para muchas empresas«, advierte el secretario general de la sección sindical de CC OO en Navantia Ferrol, Miguel Pol. Los sindicatos urgen al Gobierno a adjudicar la construcción de un nuevo buque al astillero ferrolano ante las dificultades para hacerse con contratos en concursos internacionales precisamente por el otro frente que tiene abierto el astillero: la falta de inversiones.

Durante su visita a Ferrol, Belén Gualda ha centrado el foco en la puesta en marcha del nuevo taller de subbloques. Este proyecto lleva aparejada una inversión de 100 millones de euros, pero Miguel Pol considera que este desembolso es un «error». Según expone, esta inversión apenas servirá para impulsar el astillero gallego a no ser que venga acompañado de la construcción de un dique seco para equipararse a sus competidores (casi ninguno de los astilleros comparables al de Navantia Ferrol mantiene la construcción en grada).

Esta obra era la pieza central del plan de modernización 4.0 ideado durante la etapa del mugardés Esteban García Vilasánchez al frente de la empresa pública. El proyecto contemplaba una inversión total de 395 millones de euros (225 millones irían a parar al dique) y un informe de la consultora McKinsey calculaba que este plan permitiría reducir los plazos de construcción de buques en un 25% y los costes generales del astillero en un 10%.

Un plan clave que sigue en el limbo

Sin embargo, el plan ideado hace casi años permanece en el limbo y la nueva presidenta de Navantia no ha dado pasos, por el momento, para retomarlo. «No nos lo ha descartado, pero tampoco nos ha prometido implementarlo», asegura Miguel Pol, que asegura que «o se transforma el astillero o no se logran contratos internacionales».

Precisamente esta sequía de inversiones en Ferrol para avanzar en el plan de modernización 4.0 ha desembocado en una división de un consejo de administración compuesto por 13 personas cuya última incorporación ha sido precisamente la del director adjunto del Gabinete de la Ministra Ministerio de Trabajo y Economía Social, el gallego Manuel Lago. Los tres representantes del Ministerio de Defensa y los dos miembros de Comisiones Obreras han defendido ante la presidenta de Navantia la necesidad de abordar estas inversiones claves para blindar el futuro del histórico astillero de Ferrol.