El Santander saca un botín de 338 millones de su alianza con Stellantis el año de la ruptura en Estados Unidos

Las empresas conjuntas de crédito al consumo, seguros y renting, con excepción de la española, cierran 2025 con beneficios, aunque el banco de Ana Botín advierte de la menor demanda del coche eléctrico en EE UU y de que está priorizando opciones más rentables

Antonio Filosa, CEO de Stellantis, y Ana Botín, presidenta de Banco Santander

Antonio Filosa, CEO de Stellantis, y Ana Botín, presidenta de Banco Santander

Cumplida una década desde que Banco Santander se convirtió en el principal socio de Stellantis, entonces PSA, para la financiación de vehículos a clientes, los negocios conjuntos de ambos grupos siguen registrando importantes beneficios a la vez que pierden tamaño. La relación de la entidad financiera con el fabricante automovilístico se ha reordenado en Europa, con las actividades de Leasys y Free2Move Lease agrupadas en una sociedad de renting multimarca con Crédit Agricole, y BNP Paribas ejerciendo como socio de referencia en los mercados de Austria, Alemania y Reino Unido. Desde 2023, los de Ana Botín financian los vehículos de las marcas de Stellantis (Abarth, Alfa Romeo, Chrysler, Citroën, Dodge, DS, Fiat, Jeep, Lancia, Maserati, Opel, Peugeot y Ram) en ocho países europeos: Bélgica, España, Francia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia y Portugal.

Si en Europa el matrimonio se reordenó, en Estados Unidos optaron por una relación abierta. En septiembre pusieron fin a la alianza sellada en 2014 para préstamos al consumo, arrendamientos y préstamos para concesionarios. Vencía a finales de 2025, pero ambos decidieron anticipar la ruptura unos meses, poniendo fin a la exclusividad que mantenía el Santander para algunas de estas áreas de financiación con los vehículos de Stellantis. Hubo cierto impacto en los números de la división de crédito al consumo Santander Consumer Finance, que, por ejemplo, recortó un 15% la cartera de leasing, hasta los 13.300 millones, si bien generó un beneficio de 1.741 millones, un 5% más.

A pesar de los recortes en la alianza, la decena de sociedades conjuntas de ambas compañías generaron importantes ganancias, con un resultado neto que, de manera conjunta, alcanzó los 338 millones en 2025. Ese importe refleja los beneficios no solo de la financiación al consumo, sino también de la parte de la actividad de renting que mantienen y la aseguradora.

Pérdidas en España, beneficios en el resto

Las cuentas anuales de Banco Santander muestran que los mayores beneficios de estas empresas conjuntas se registraron en Francia e Italia, con un resultado neto de 152 millones para Banque Stellantis France y de 112 millones para Stellantis Financial Services Italia. La filial aseguradora domiciliada en Malta, Stellantis Insurance Europe Limited, generó 61 millones de beneficio. Por debajo de estas cifras, se quedaron la de Polonia, con un resultado neto de 13 millones; la de Bélgica, con 11 millones; y la de Holanda, con 15 millones.

La española es la única que registra pérdidas, con un resultado negativo de 21 millones. Habrá que aguardar a la presentación de las cuentas de la filial para conocer el motivo de estos números rojos, que contrastan con los 45,4 millones de beneficio de 2024 y los 202 millones de 2023, un ejercicio cargado de extraordinarios por la mencionada venta de parte del negocio. En 2024, Stellantis Financial Services España financió 55.513 contratos por un capital de 989,1 millones. La venta a plazos de coches, principalmente nuevos, fue el núcleo de la actividad con 790 millones de capital financiada, seguida del renting, con 107 millones, y el leasing, con 89 millones.

Los 338 millones de beneficio que sumarían las sociedades conjuntas de Stellantis y Santander superan los 290 millones de 2024. Entre todas manejan 2.800 millones de capital y reservas.

La estrategia de Ana Botín

El fin de la alianza entre Ana Botín y Antonio Filosa en Estados Unidos coincidió con los problemas de ventas que arrastraba Stellantis en el mercado que genera la mayor parte de sus beneficios. La salida de Carlos Tavares tuvo esta crisis como telón de fondo, y la traumática transición hacia el coche eléctrico como causa principal. El nuevo plan puesto en marcha por el grupo, asumiendo costes de 25.000 millones, prevé inversiones de 13.000 millones de dólares en Estados Unidos, así como generar allí 5.000 puestos de trabajo para aumentar su capacidad manufacturera.

El Santander deja en su memoria un sutil testimonio de esas dificultades en el mercado norteamericano de la automoción. Señala, por ejemplo, que la actividad de leasing creció en Europa sin poder compensar la caída en Estados Unidos, afectado «por la reducción del negocio proveniente de nuestra relación con Stellantis, la menor demanda en vehículos eléctricos y nuestra estrategia de priorizar rentabilidad sobre crecimiento«. Añade sobre su negocio de crédito al consumo en Estados Unidos, siguiendo esta misma línea, que trata de «optimizar la relación entre rentabilidad y riesgo», priorizando la primera sobre los volúmenes, en un escenario que estuvo marcado por «la incertidumbre derivada de la política de aranceles y los estímulos fiscales«, así como por la propia finalización del acuerdo con Stellantis.

DCB (Digital Consumer Bank), que el banco lanzó en octubre de 2024, obtuvo en su primer ejercicio completo en Estados Unidos unos beneficios antes de impuestos de casi 700 millones, frente a los 1.400 millones que logró en Europa.

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