Navantia afronta en Reino Unido la crisis de uno de sus proveedores de acero, el grupo que pujó por Alcoa en Galicia

El Gobierno británico mantiene los plazos para Navantia con su macrocontrato al considerar que la crisis de liquidez de Liberty Steel, que tiene un encargo de 34.000 toneladas de placas de metal, tendrá un impacto reducido sobre la compañía

El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, durante un acto en los astilleros de Ferrol / Navantia

El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, durante un acto en los astilleros de Ferrol / Navantia

Navantia celebra este martes el primer aniversario de su inversión estrella en Reino Unido. La empresa pública anunció el 27 de enero de 2025 la adquisición de los astilleros de Harland & Wolff en Belfast (Irlanda del Norte), Appledore (Inglaterra), Methil y Arnish (Escocia) a cambio de 93 millones de libras (unos 112 millones de euros).

El movimiento vino acompañado de un compromiso de inversión de hasta 136 millones de euros para impulsar las obras de modernización necesarias con el objetivo de revitalizar las instalaciones. La mayor parte (103 millones de euros) iría a parar al astillero de Belfast, que juega un papel clave en este macrocontrato que ahora se enfrenta a un nuevo desafío.

Y es que Navantia UK salvó mediante esta operación un encargo valorado en 1.840 millones de euros y asumió las riendas a la hora de gestionar la red de subcontratas. Ahora, un año más tarde, la filial británica de Navantia tiene que lidiar con la crisis de Liberty Steel en Dalzell. El diario The Guardian publicó el pasado fin de semana que los problemas de tesorería que arrastra esta compañía le habrían impedido comprar las materias primas necesarias para hacer frente a su encargo de 34.000 toneladas de placas de metal para los tres buques de apoyo FSS de la Royal Navy.

De acuerdo al relato del diario inglés, Liberty Steel está abonando únicamente el 80% de los salarios comprometidos con la plantilla y en noviembre realizó una pequeña prueba de la cual salieron apenas unas 1.000 toneladas de producto. En este sentido, The Guardian da cuenta de la petición del magnate escocés David Murray (expropietario del club de fútbol Glasgow Rangers), que ha exigido al Gobierno que facilite el traspaso de la titularidad de la planta.

El empresario se ha postulado a sí mismo para llevar sus riendas con el objetivo de devolverla a la senda de la rentabilidad en dos años siempre y cuando se acometa una inversión de 50 millones de libras (57,6 millones de euros al cambio actual) para enderezar su situación.

La crisis de GFG Alliance

Liberty Steel es una de las últimas piezas en caer del tablero de Sanjeev Gupta. El empresario indio lleva las riendas del gigante GFG Alliance. Se trata del grupo que se quedó a un paso de cerrar la compra de la planta de aluminio de Alcoa en San Cibrao a finales de 2020. Ambas firmas habían acercado posturas para el traspaso de esta factoría, pero la negativa de Alcoa a incluir la fábrica de alúmina en el acuerdo, así como a sellar un contrato que le garantizase el suministro durante 20 años acabó por echar por tierra la operación.

Tan solo unos meses después de este naufragio, GFG Alliance comenzaría a sufrir turbulencias por el colapso de su principal prestamista, Greensill Capital. Desde entonces, el grupo ha sufrido un proceso de repliegue que se ha saldado con las ventas de sus plantas de aluminio de Dunkerque (Francia) y Duffel (Bélgica), la intervención de la australiana Whyalla Steelworks, la entrada en concurso de Ferretti Intl o los planes de venta de Ascoval y Hayange (Francia).

Ahora las estrecheces financieras afectan a una planta de Liberty Steel en Dalzell sobre la que Gupta tomó el control en 2015 tras un proceso que estuvo tutelado por el propio Gobierno escocés. Murray se postulaba como candidato a tomar las riendas de esta factoría, pero la promesa del empresario indio de reactivar la factoría de aluminio de Alvance y la apertura de una factoría de aluminio para llantas de vehículos acabó por convencer al Ejecutivo regional, que incluso le llegó a conceder ayudas públicas por valor de siete millones de libras.

Pulso en la Cámara de los Comunes

Las dificultades que atraviesa Liberty Steel están siendo también objeto de debate en la Cámara de los Comunes británica. El diputado conservador Ben Obese-Jecty solicitó la semana pasada explicaciones al secretario de Estado para la Preparación de la Defensa y la Industria, Luke Pollard, sobre el impacto que tendría la crisis de Liberty Steel en el contrato que se adjudicaron Navantia, BMT y Harland & Wolff para la construcción de tres buques de apoyo logístico para la Royal Navy.

Pollard defendió que «el impacto potencial» de esta «escasez de materia prima en la planta de Liberty Steel«, se considera «baja». «La obtención de acero para el programa FSS es una cuestión que compete al contratista principal, Navantia UK, cuyo objetivo es maximizar el contenido de acero del Reino Unido allí donde sea técnica y comercialmente factible, protegiendo al mismo tiempo el cronograma de entrega», ha defendido.

De sus palabras se desprende que el Gobierno británico mantiene su apuesta por que el RFA Resurgent [nombre que recibe el primero de los tres buques de aprovisionamiento] entre en servicio en 2031 y que sus dos embarcaciones hermanas hagan lo propio el año siguiente.

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