Tsunami en la industria gallega: amenaza de ERTE en Celsa en pleno parón de Ferroatlántica y Megasa

Hasta ahora, el gran problema industrial en Galicia eran los precios eléctricos, que llevaron a Megasa a parar su acería. La huelga pone ahora en jaque a Celsa y Ferroatlántica

Manifestación de la industria electrointensiva, con trabajadores de Alcoa, Ferroatlántica y Celsa / CIG

Manifestación de la industria electrointensiva, con trabajadores de Alcoa, Ferroatlántica y Celsa / CIG

Tormenta perfecta sobre la industria gallega. Las grandes empresas consumidoras de energía de la comunidad atraviesan desde hace meses su particular via crucis, debido a los costes energéticos. Una situación que derivó en el cierre durante dos años de la única planta de aluminio primario de España en activo, la de Alcoa, y que, en las últimas semanas, obligó a Megasa, la primera siderúrgica gallega, a parar su acería en Narón para evitar un ERTE que afectaría a toda la planta. Pero, ahora, además de sufrir por la electricidad, al cóctel se le suma la huelga en el transporte.

Este martes, y según ha podido saber Economía Digital Galicia, la dirección de Celsa Atlantic, en A Laracha, ha comunicado a sus trabajadores que analiza la posibilidad de poner en marcha, de forma inmediata, un ERTE de fuerza mayor. La planta que la familia Rubiralta adquirió a Manuel Añón hace 15 años se encuentra sin actividad desde el pasado domingo, cuando agotó su stock de palanquilla. En A Coruña, y también debido a la falta de materias primas, Ferroatlántica se ha visto obligada, de nuevo, a echar el cierre en Sabón.

De esta forma, las grandes empresas estratégicas de la comunidad, que continuaron trabajando durante el Covid precisamente por esta consideración, bajan ahora la persiana. La huelga en el transporte ha sido la gota que colma el vaso de muchas compañías, que estaban empezando a retomar actividad tras parones en las últimas semanas por el precio energético.

El lamento de la patronal siderúrgica

La patronal de la industria siderúrgica, Unesid, alertó este martes del grave daño que está causando a la economía del sector los paros de los transportistas. De hecho, ha realizado un llamamiento público a los convocantes de la huelga para que reconsideren su actuación y al Gobierno, para que actúe de forma inmediata.

Asegura la patronal que las perturbaciones del trabajo están alcanzando “niveles de máxima gravedad”. En estos momentos, “ningún fabricante del sector opera con normalidad, lo que obliga a las plantas a reducir o incluso detener la producción por falta de abastecimiento de materias primas o la incapacidad de hacer llegar los productos a los clientes”.

El ejemplo de Acerinox

La misma situación se reproduce en distintas partes de España. Este martes, la dirección de Acerinox comunicaba a la CNMV que había logrado un acuerdo con los trabajadores de su planta en el Campo de Gibraltar para aplicar un ERTE, cuya solicitud ya habría sido depositada ante la autoridad laboral.

“Este acuerdo permite flexibilizar y adaptar con gran rapidez la producción, mitigando los efectos derivados de los problemas y precios de los suministros básicos que se pudieran plantear. La empresa protegerá los ingresos de los trabajadores durante los días de afectación hasta un 85%, más la totalidad de las pagas extra”, comunicó.

Celsa: 130 empleados en A Laracha

En Galicia, Celsa Atlantic se convierte en la primera gran planta industrial que negocia un ERTE debido a la huelga del transporte, que la ha dejado sin la posibilidad de sacar material, pero tampoco recibirlo, y con una considerable carga en puerto. La compañía trasladó a la plantilla este martes la intención de poner en marcha un ERTE de fuerza mayor, con la intención de que entre en vigor en el menor tiempo posible, debido a la situación de parálisis que se vive en la factoría desde el pasado domingo, cuando se acabaron los stocks.

Con una plantilla de 130 empleados, la siderúrgica volvió hace poco a trabajar después de concluir una de sus paradas anuales de mantenimiento. Precisamente al estar en esa situación no llevó a cabo una reducción de producción por causa de la factura eléctrica, como sí ocurrió en otras plantas del grupo en España.

Paradas por el precio eléctrico

De hecho, el grupo de los Rubiralta llevó a cabo paradas este mes en sus centros de Castellbisbal (Barcelona)Santander y Bilbao debido al alto precio de la electricidad. Durante el apagón, las plantas realizaron tareas de mantenimiento de estas parcelas mientras terminaban los productos ya comenzados, por lo que se mantuvieron las entregas a los clientes. Sin embargo, reactivaron los ERTE que fueron renovando con el inicio de la pandemia.

Aún a pesar de su millonaria deuda y de continuar a la espera del rescate a la SEPI, lo cierto es que la compañía catalana habría enderezado el rumbo considerablemente en 2021. Hace justo tres semanas, emitió un comunicado en el que indicaba que el pasado ejercicio recuperó la producción prepandémica, con 6,5 millones de toneladas de acero en todas sus plantas.

Ferroatlántica encadena paradas

Celsa no es la única planta gallega impactada por la huelga del transporte. Sabón se paraliza por la falta de materias primas y lo hace pocas semanas después de que Ferroglobe, productor de silicio metal y ferroaleaciones participado en un 48% por el grupo Villar Mir, apagase durante varias jornadas los hornos de sus tres fábricas de Ferroatlántica en A Coruña, Cantabria y Huesca por el alto precio de la energía.

Los problemas de abastecimiento de materias primas clave para la factoría como es el caso de las astillas de madera y del cuarzo han forzado la suspensión de la producción, según confirma el presidente del comité de empresa, Armando Platas (CIG), a Economía Digital.

Trabajadores y dirección de empresa se encuentran a la expectativa de cómo se desarrolla la huelga del transporte para saber cuándo se podrá recuperar la plena actividad en el complejo arteixano. «La empresa ha solicitado a la Delegación del Gobierno escoltas para la llegada de los camiones, pero no sabemos en qué quedará la cosa. Están casi todas las empresas en esta misma situación», reconoce Armando Plata, que subraya que el «problema de fondo de los precios de la energía» todavía permanece al margen de estas tensiones en la cadena de suministros.

Megasa, reactivación prevista para abril

Y todo esto mientras que Megasa, el gigante siderúrgico de la familia Freire, mantiene parada el segmento de acería de su planta de Narón, en este caso, debido a la factura eléctrica.

Hace unas semanas, la asamblea de trabajadores del grupo acordó con la dirección paralizar durante 18 días la fundición de Narón. Según destacó entonces el comité de empresa, la medida, que afecta a 50 de los 130 empleados de la planta, evitaba la puesta en marcha de un ERTE para la totalidad de la plantilla. La previsión es que retome la producción con el mes de abril.

Los Freire también pusieron en marcha paros similares en la fundición de Megasider, su factoría en Zaragoza, así como en las plantas que tienen en Maia y Seixal, en Portugal.