Santander: un hachazo tan grande como la red del Pastor

La absorción de Banco Pastor fue un juego de suma cero: Santander tendrá menos oficinas en Galicia que la marca gallega del Popular tras el tijeretazo

Santander: un hachazo tan grande como la red del Pastor

Banco Santander prevé cerrar cerca de un tercio de las oficinas que tiene en Galicia. Aunque es previsible que el proceso de negociación con los sindicatos varíe esas cifras, el banco de Ana Botín ha puesto sobre la mesa un recorte del 33% de las sucursales, con A Coruña como provincia más afectada (32), seguida de Pontevedra (23), Lugo (15) y Ourense (9).

De cerrar estas 79 oficinas, la entidad que dirige Ana Botín se quedaría en Galicia con 155 sucursales, pero aún cerrando muchas menos, bastaría con 25, acabará con una red más pequeña que la que sumaban Pastor y Popular en la comunidad hace tres años, cuando cayeron en manos del Santander.

Un Santander del tamaño del Pastor

Al lance, derivado de la resolución del banco que lideró Ángel Ron y que intentó reflotar Emilio Saracho, el Pastor llegó con 202 oficinas en Galicia, a las que se sumaban otras siete que mantenía el Popular. Ya era un recorte considerable si tenemos en cuenta que un lustro antes, cuando se formalizó la fusión, los bancos sumaban una red de 391 sucursales, 157 más que las que tiene actualmente la entidad que las absorbió, el Santander.

Todo apunta a que la entidad de Ana Botín acabará su último tijeretazo con menos de 200 oficinas en la comunidad y, por tanto, menos de las que tenía el Pastor.

El recorte que no cesa

El ERE que ha puesto en marcha el banco afectará a unos 4.000 empleados y conllevará la recolocación de otros 1.096 trabajadores. Según avanzó Cinco Dias, las oficinas clausuradas en España alcanzarán las 1.033, con Madrid encajando el mayor recorte, 128, seguida de Barcelona con 86.

El proceso de digitalización posterior a la crisis financiera, que ya conllevó una fuerte reducción de sucursales, continúa mermando las redes físicas de las entidades, ahora de manera acelerada por la presión del Covid-19 y de los bajos tipos de interés.