Pedro Mouriño, el hombre de la Sputnik V en España

El empresario vigués, desde el año pasado cónsul honorario de la Federación de Rusia en Galicia, contactó con todas las comunidades para ofrecer la vacuna Sputnik V antes de que Díaz Ayuso estudiase la posibilidad de comprarla

Pedro Mouriño, el hombre de la Sputnik V en España

Pedro Mouriño, fundador y consejero delegado de Iberatlantic

Piensa globalmente, actúa localmente. El mandato filosófico y ecologista se ajusta bien a la trayectoria del empresario vigués Pedro Mouriño, fuertemente imbricado en el tejido asociativo e institucional de Galicia y, al mismo tiempo, cónsul honorario de la Federación de Rusia en la comunidad y uno de los gallegos que mejor conoce las empresas e instituciones del país de Vladímir Putin.  

Mouriño, de 47 años, irrumpió esta semana en la campaña de las elecciones madrileñas al salir a la luz las negociaciones con el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso para la compra de dosis de la vacuna Sputnik V. El encuentro con el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, tiene peliagudas lecturas geopolíticas y más mundanos análisis electorales, pero lo cierto es que pudo ser con cualquier otro responsable sanitario de las comunidades autónomas.

El empresario gallego comunicó a todos la disponibilidad de la vacuna, sacando lustre a su papel como hombre de la Sputnik V en España. Iberatlantic, la empresa que fundó y preside, fue invitada el verano pasado por la Fundación Roscongress para ser uno de los agentes para la distribución de la vacuna. La compañía es socia regional de la entidad, creada en 2007 para promover el desarrollo económico y la imagen internacional de Rusia, y tiene una larga experiencia en la colaboración con las empresas e instituciones rusas para la implantación de proyectos en el exterior. En este marco se entienden también los contactos con la gallega Zendal para la fabricación del tratamiento contra el coronavirus.

El oligopolio de Pfizer y AstraZeneca

Desde que estalló la crisis del Covid-19 y la UE se puso a gestionar la adquisición de vacunas, Mouriño ha defendido que los países son soberanos y que la compra conjunta para todo el territorio comunitario es una decisión política que no está escrita en ningún lado.  Si España es soberana y las comunidades autónomas tienen transferidas las competencias sanitarias, blanco y en botella.

Mouriño envió escritos a las consejerías. La mayoría no respondieron, otras rechazaron la propuesta y algunas mostraron interés, como es el caso de Madrid. Las conversaciones, de paso, sirven a Díaz Ayuso para tomar distancia con la gestión de la pandemia de Pedro Sánchez y responder al anuncio del presidente de que el 70% de la población estará vacunada a finales de agosto. Piensa globalmente, actúa localmente, debió concluir la candidata del PP.

Pero en realidad, el hasta la fecha inocuo encuentro también pone en cuestión la gestión europea de la vacuna. Quien pregunte a Mouriño sabrá que es muy crítico con la actuación de la Comisión Europea, pues entiende que al entregarse a Pfizer y AstraZeneca y descartar otras alternativas –como la Sputnik o la vacuna china—ha formado un oligopolio y perdido toda fuerza en las negociaciones ante los problemas de suministro o los propios efectos secundarios del compuesto desarrollado por Oxford.

Agrupaciones empresariales y un club de fútbol

Antes de pasar a la primera línea mediática, el empresario vigués tenía al menos dos preocupaciones en la cabeza: contribuir al éxito de la vacuna rusa y la clasificación del Rápido de Bouzas, club de fútbol olívico del que es vicepresidente primero, para la fase de ascenso a Segunda División RFEF. Aunque seguramente tendría más, ya que es también presidente del Club Financiero SA y coordinador del foro de internacionalización en el Círculo de Empresarios de Galicia, además de formar parte de la junta directiva de la Asociación Galega de Amizade con Israel.

Mouriño se ha preocupado en los últimos días de separar su gestión para promover y viabilizar la distribución de la Sputnik V de su trayectoria política anterior, pues fue Vicepresidente y Presidente Honorario de la EDS, la organización universitaria del Partido Popular Europeo y miembro del Comité Ejecutivo Nacional de NN.GG. del Partido Popular en España. Durante esta etapa conoció a Pablo Casado, con el que conserva una buena relación.

Licenciado en Derecho y en Dirección de Empresas por la Abanca Business School, su empresa Iberatlantic es en realidad un holding que tiene asociado el despacho de abogados Lupicinio y controla las filiales Iberatlantic Real Estate Assets, una sociedad inmobiliaria; y la consultora Mediasiete Comunicación.