Albert Rivera en el Congreso de los Diputados, el 12 de septiembre de 2018. Foto: EFE/JCH

Rivera embiste a Sánchez con la tesis para debilitar a Casado

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La tesis doctoral de Sánchez pone en el centro del escenario al líder de Ciudadanos, que se empeña en adelantar al PP de Casado

Madrid, 16 de septiembre de 2018 (04:55 CET)

Miércoles 12 de septiembre. Primera sesión de control en el Parlamento después del parón veraniego. Expectación por el debut de Pablo Casado como líder de la oposición. Pero había una pregunta de Albert Rivera sobre la cuestión catalana que le quitó los focos.

Rivera no utilizó su turno para hablar de Quim Torra o Carles Puigdemont. Se sacó de la manga una carta que ha dado mucho juego. Le espetó al presidente por su tesis doctoral. "Acabemos con la sospecha, no puede haber un caso presidente del gobierno. Haga pública su tesis doctoral para disipar las dudas".

A Pedro Sánchez se le cambió el semblante, se le endureció la mandíbula como a un boxeador que ha recibido un golpe en el hígado y se prepara para responder. Tuvimos que esperar hasta el viernes para que la tesis se hiciera pública.

El listón ético de los currículos

No habían pasado 24 horas de la dimisión de Carmen Montón, ministra de Sanidad y amiga de Sánchez. Y Rivera le rebotó la pelota envenenada, pero con la mirada puesta en el máster bajo sospecha de Casado.

Lo ocurrido en los últimos meses ha sido una verdadera cascada de dominó. La primera víctima fue Cristina Cifuentes. Casado recogió el testigo y ahora está pendiente de lo que decida el Tribunal Supremo. La última en morder el polvo por plagio demostrado y otras sospechas de favoritismo ha sido Montón.

Es difícil de explicar por qué, con los antecedentes de lo ocurrido con Cifuentes y Casado, el presidente no se adelantó a publicar su propia tesis y afirmó en sede parlamentaria que ésta era accesible online, cuando no era cierto.

Tampoco es comprensible por qué el presidente, conocidos los casos de Cifuentes y Casado y las sospechas sobre el Instituto de Derecho Público de la Universidad Rey Juan Carlos, decidió nombrar ministra a una de sus ex alumnas bajo sospecha, Carmen Montón.

Quien tenga títulos con dudas en su consecución, tendrá que tentarse la ropa

También resulta extraño que antes de publicar la tesis en Internet la pasara por dos programas anti plagio. ¿No estaba seguro el presidente sobre si citó o plagió?

Desde la Moncloa, apoyados por algunos ministros, quieren dar por cerrado el caso con la denuncia de una maniobra de la oposición para derribar al presidente. Mismo argumento que en su día hicieron Cifuentes y Casado.

La fiebre de la caza de los masters es un puro ejercicio de periodismo que han aprovechado cada uno de los partidos contra los denunciados.

Con Cifuentes el juego fue más sucio, porque una mano, probablemente amiga, resucitó el video de las cremas de Mercadona. Todos los partidos han puesto muy alto el listón ético de los currículos. Ahora, quien tenga títulos con dudas en su consecución, tendrá que tentarse la ropa.

La tesis de Sánchez, el salvavidas de Rivera

Lo ocurrido con el doctorado de Sánchez es una pieza en el engranaje de Rivera. Después de meses de inacción, con excepción de la retirada organizada de lazos amarillos, por fin ha definido su estrategia. Y, en primer lugar, a la vista de la crispación en Cataluña con los símbolos secesionistas que podían derivar en conatos de violencia, ha bajado el listón. Ese filón ya no da más fruto.

Su primer envite ha sido forzar el mecanismo electoral en Andalucía. Una retirada del apoyo a Susana Díaz que es un pacto encubierto para celebrar elecciones antes de fin de año. Los sondeos no le dan mal a Ciudadanos en la comunidad más poblada de España, donde el candidato del PP, Juanma Moreno, es manifiestamente mejorable.

Lo cierto es que el doctorado de Sánchez, del que tal vez no se ha dicho la última palabra, ha puesto en el centro del escenario a Rivera. Y ha sembrado dudas y erosionado la credibilidad del presidente en el arranque de un otoño que sin duda va a ser muy caliente.

Una buena noticia para Sánchez es el hundimiento de Podemos

Ayer sábado, la encuesta publicada por El Confidencial también salió en ayuda del partido naranja. Es cierto que consolida el primer puesto del PSOE, con el 26,5% de intención de voto. Pero el segundo puesto es para Ciudadanos, con el 23,9%. Solo 2,6 puntos que se sitúan en la condición de empate técnico por estimación de errores.

La tercera posición es para el PP de Casado que no logra despegar. Y también es una buena noticia para Ciudadanos. Casado consigue un 20,3%. No ha conseguido sumar siquiera un punto de la última oleada de la encuesta de El Confidencial. Casado no consigue remontar y de momento pierde la hegemonía en la derecha.

La buena noticia para Sánchez es el hundimiento de Podemos en un modestísimo 15,4%. Nada que ver con el 21,1 % de las elecciones de 2016.

El balance de Sánchez después de los 100 días

El panorama de tensión política de la última semana es un reflejo de la situación política abierta. Y vaticina una temporada difícil para un gobierno que empieza a hacer aguas, como manifiesta el episodio de la venta de bombas a Arabia Saudí.

Ha sido antológica la manifestación de la ministra portavoz, al finalizar el Consejo de Ministros del pasado viernes: "Las bombas vendidas a Arabia son de alta precisión y no se van a equivocar matando yemeníes".

Es difícil construir un argumento peor. Bombas que no matan; gobiernos que tratan a la opinión pública de forma infantil. Naturalmente, la ministra de Defensa, Margarita Robles, seguirá escondida.

El balance que hace dos semanas parecía favorable, se ha ensombrecido peligrosamente

Hay coincidencia generalizada en que el caso del máster de Sánchez no se ha cerrado del todo. Algunas evidencias apuntan a que los altos estándares que el presidente ha exigido a otros en la vida pública no reflejan precisamente su trabajo de tesis, realizada en el tiempo récord de sólo un año.

La formación del tribunal es de un inusual peso académico y las sospechas de trato de favor no han quedado completamente despejadas.

Para un gobierno que acaba de celebrar sus primeros 100 días, el balance que hace dos semanas parecía favorable, se ha ensombrecido peligrosamente en los primeros días de septiembre.

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