Sánchez y Casado echan toda la carne en el asador: movilización total en Castilla y León

Casado quiere comenzar el ciclo electoral ganando en Castilla y León para escenificar un paso más hacia La Moncloa. Mientras que Sánchez moviliza a los suyos para evitar otro 'Ayusazo'

El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) y el líder de la oposición, Pablo Casado (d) / EFE

El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) y el líder de la oposición, Pablo Casado (d) / EFE

PP y PSOE comienzan la semana poniendo toda la carne en el asador tras el pistoletazo electoral en Castilla y León. Pablo Casado y Pedro Sánchez se juegan mucho en estos comicios. Los primeros que, psicológicamente hablando, pueden ser un revulsivo como ya fueron los de Madrid con el triunfo de Isabel Díaz Ayuso para el PP o, también, para evitar un tremendo batacazo como le sucedió al PSOE-M.  

Tanto populares como socialistas llaman a sus filas a no quedarse dormidos. Los primeros para zanjar los reproches entre Génova y la Puerta del Sol y volcarse de lleno con su candidato, el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.  

El dirigente seguirá los pasos de su compañera, la presidenta madrileña, en esta contienda electoral e irá a por Sánchez para desmerecer a su rival, Luis Tudanca. “Me dicen que me estoy ‘ayusizando’ y eso es un halago”, soltó este lunes a los periodistas Fernández Mañueco.  

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, junto al presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, durante un desayuno informativo en Madrid. EFE/Chema Moya

La dirección nacional ya avanza que Casado “estará volcado” sobre el terreno. El mismo mensaje han querido dar los de Ayuso asegurando que “apoyará a Mañueco” y “estará muy presente” en Castilla y León.  

Tanto en Génova como desde la Comunidad de Madrid se esforzaron este lunes por dejar atrás las rencillas entre la regidora Isabel Díaz Ayuso y el secretario general, Teodoro García Egea. Al menos, hasta pasadas las elecciones del próximo 13 de febrero en Castilla y León.  

Así se ha pactado para no estropear una campaña donde la gestión de gobierno, los servicios públicos y el mundo rural serán las grandes bazas de los populares.  

García Egea y Ayuso llegaron este lunes del brazo a un desayuno en el Hotel Ritz, en el que también participó Mañueco. Durante su intervención, Ayuso aseguró que “Pablo Casado será quien lidere el cambio político en España”, insistiendo en que su única labor será “estar al lado de Casado” en “el cambio imparable” que llega con el nuevo ciclo electoral.   

La líder madrileña también supo reconocer que “en los últimos meses, hemos dado algunos titulares” por culpa de la crisis interna. Pero también insistió en que ahora están “centrados en encabezar un proyecto muy importante y en ser la alternativa política en España”.  

La plana mayor del PP allí presente insistió a los periodistas en un objetivo claro: dejar atrás los líos internos para centrarse en conseguir la mayoría absoluta para gobernar en solitario. 

En esta ecuación también aparece un miedo llamado Vox. Los populares critican en privado el “auge” del partido de Santiago Abascal en las últimas encuestas cuando “acaba de presentar un candidato desconocido” y “apenas se están moviendo”.

Pero la estrategia consiste en no dar alas a los ‘verdes’ y centrarse en sus propuestas. Si tienen que atacar, irán a por Sánchez. Como ya hizo este pasado fin de semana Mañueco entonando el “Sanchismo o futuro”. “Con tres visitas más de Sánchez, mayoría absoluta”, señaló el regidor.

Los populares comenzaron la semana pasada una ofensiva para pedir el cese del ministro de Consumo, Alberto Garzón, por el ataque gratuito contra la ganadería intensiva. Fuentes del PP aseguran que a partir de esta semana registrarán mociones en todos los parlamentos españoles para exigir su cese inmediato y se defienda a la ganadería. 

Sánchez llama a los suyos a movilizarse

Hasta este lunes, Pedro Sánchez no había querido hablar de la polémica sobre su ministro de Consumo. Con un escueto: “Lamento muchísimo la polémica suscitada”, el presidente del Gobierno salió al paso de la polvareda levantada hasta en otros países.

Sánchez evitó por todos los medios hablar de una posible destitución de Garzón. Ni siquiera quiso confirmar haber hablado personalmente con él tras la polémica. Sin embargo y desde el entorno del presidente piensan que este asunto “no va a afectar en nada” el resultado electoral en Castilla y León. Eso sí, en privado y dentro del partido, desvelan que ganar las elecciones el próximo 13 de febrero “es difícil”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa en el mitin del PSCYL celebrado este domingo en Palencia junto al candidato socialista a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Luis Tudanca. EFE/Nacho Gallego

Para éstos, su única esperanza es que Fernández Mañueco no gane con la contundencia con que lo hizo Isabel Díaz Ayuso en mayo de 2021 y tenga que meter a Vox en su Gobierno para agitar el espantajo de la “ultraderecha” de cara a los próximos comicios, los de Andalucía. Los socialistas creen que ésa podría ser una de sus bazas para ganar en el sur.

En Ferraz temen repetir en Castilla y León el batacazo dado el pasado 4 de mayo en las urnas madrileñas. Aunque de puertas para fuera se defiendan diciendo que lo de Ayuso “no es extrapolable” a otras comunidades.

La dirección socialista llamó este viernes en el Comité Federal del partido a movilizarse a los suyos para que no vuelva a suceder lo que algunos desde Moncloa critican que sucedió en las elecciones de la Comunidad de Madrid con Ángel Gabilondo. Alcaldes y cargos importantes no se movilizaron el pasado 4-M. Un asunto que algunos siguen achacando directamente a la intervención de Moncloa y las injerencias del ex jefe de gabinete de Sánchez, Iván Redondo.

Con Redondo fuera del Gobierno, no hay ninguna excusa en estos momentos para que los distintos regidores y barones se vuelquen de lleno sobre el terreno con Tudanca. De hecho, el ‘nuevo Redondo’, Óscar López, conoce bien el territorio ya que fue el antecesor de Tudanca y candidato a la Junta en 2011.

El castellanoleonés “tiene la campaña en la cabeza”, aseguran a este medio desde su entorno, y ya se la ha presentado a Sánchez. Los socialistas pretenden neutralizar la campaña a nivel nacional que busca hacer Mañueco con sus ataques directos a Sánchez, como ya lo hiciera Ayuso, para bajar a la calle. “Vamos a hacer todos los actos, en la medida que se pueda por el Covid, en la calle junto a los vecinos”, insisten desde el PSOE.

Tudanca insistirá en el “colapso” de la sanidad, en la necesidad de seguir luchando contra la despoblación y que retorne el talento joven. Fuentes del partido aseguran que su primera gran propuesta será convocar a todos los agentes políticos y sociales para impulsar un gran pacto para los presupuestos y un plan de reindustrialización que aproveche los fondos europeos, apostando por un cambio en el modelo productivo.

Está por ver si este argumento sirve a Tudanca para revalidar el triunfo de 2019, cuando obtuvo 35 escaños frente a los 29 de Mañueco. Pero a pesar de esta derrota fueron los 13 procuradores naranjas los que permitieron al PP mantenerse en el poder través de un gobierno de coalición que ha estallado por los aires. Los votantes “perdidos” de Ciudadanos también son una de las bazas con las que quieren contar los socialistas para sumar votos.

Yolanda Díaz seguirá esperando su momento

En este momento, solo PSOE y Unidas Podemos se repartirán el pastel de la izquierda en Castilla y León, quedando fuera la formación de Iñigo Errejón que asegura no se presentará a estos comicios.

Los socialistas duermen bien tranquilos porque, en este caso, no habrá ‘sorpasso’ posible. Con una formación morada en declive y sin la ayuda de la que consideran su salvadora, Yolanda Díaz. La vicepresidenta no quiere arriesgarse a presentar su ‘espacio político’, a sabiendas, de la previsible debacle de Podemos.

Ya en 2019, el partido de Pablo Iglesias obtuvo un raquítico 4,95% de los votos. De ahí que Díaz prefiera esperar y permanecer con perfil bajo en estos comicios para venderse como el revulsivo que necesita la izquierda más allá del PSOE.