La OTAN constata que un tercio del gasto militar ya va a armamento y aleja los Presupuestos de Sánchez
España destinará este año solo un 27% de su presupuesto militar a pagar las nóminas de soldados, gracias a las ingentes inversiones tecnológicas y de equipamiento
Montaje de Sánchez, Puigdemont, Belarra, Von der Leyen y Trump
La apuesta del Gobierno de Pedro Sánchez por aumentar las partidas destinadas al gasto en Defensa ya comienza a dar sus frutos. La OTAN constató este jueves que España dedicará un 2% del producto interior bruto (PIB) a inversiones militares en 2025, la primera vez que eso sucede desde el compromiso firmado en 2014, aunque eso no permitirá que salga del furgón de cola de los socios que menos contribuyen a la seguridad colectiva.
La OTAN estima que nuestro país destinará este año algo más de 33.000 millones de euros a la inversión militar, un 2% del PIB casi exacto que supera, por la mínima, al gasto en Defensa previsto por Luxemburgo. Y, por primera vez, algo más de un tercio estará destinado a armamento y munición, un hito que permite cumplir con los compromisos internacionales… pero que aleja la posibilidad de aprobar unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) ante las exigencias de Podemos.
«España cree firmemente en la paz y en los ámbitos multilaterales, y creemos que hay que seguir invirtiendo en defensa«, dijo la ministra del ramo, Margarita Robles, este jueves durante una visita oficial en Alemania tras conocerse el dato.
Según desglosa la Alianza Atlántica, España invertirá un 32,3% del presupuesto en Defensa en equipamiento, una categoría en la que se encuadran las compras de misiles, sistemas de lanzamiento, aeronaves, artillería, vehículos de combate y de transporte, barcos, equipos de telecomunicaciones y otro armamento. Una parte de esta también se destina a la investigación y desarrollo.
Se trata del valor más alto destinado a armamento desde que los aliados se comprometieron a ese techo del 2% del PIB y es un cambio radical en la gestión presupuestaria en Defensa, que habitualmente tenía en el personal (salarios y pensiones de los soldados) su proporción más alta del gasto. Por ejemplo, en 2016, cuando España gastó solo el 0,8% del PIB (el mínimo de la década), el 72,6% se destinó a las pagas de los militares. La previsión es que en este ejercicio se utilice algo más de uno de cada cuatro euros, en torno al 27,8%.
Pero la OTAN encuadra una mayor parte de gasto español dentro de la categoría de Otros, un cajón de sastre donde se incluye la inversión en munición y explosivos, suministros como piezas o combustible, alquileres e inversiones en desarrollo militar que no tienen que ver con equipamientos pesados. Aquí, donde la trazabilidad por la metodología OTAN es más confusa, España destina un 35,3% del presupuesto.
La última pata que se detalla del Presupuesto es el gasto en infraestructura, al que España consigna un 4,6% y que incluye la construcción de instalaciones militares o como anfitriones de bases de la Alianza Atlántica.
El empujón al gasto militar del Gobierno de Pedro Sánchez, quien llegó a decir en una entrevista que ‘sobraba’ el Ministerio de Defensa mucho antes de llegar a La Moncloa, choca de frente con los cuatro diputados de Podemos en el Congreso. La secretaria general de los morados y exministra, Ione Belarra, ha insistido en las líneas rojas de su formación de cara a una negociación presupuestaria: restringir el gasto en ejércitos, romper relaciones con Israel y rebajar el precio de los alquileres por decreto.
«Lo que ha demostrado el plan de rearme es que dinero hay», dijo la líder de Podemos en una entrevista radiofónica, cuestionando la urgencia de unas cuentas para 2026.
Sánchez anunció en abril de este año un plan inversor de 10.400 millones de euros para engordar el presupuesto en Defensa y alcanzar el 2% del PIB ya este año. A falta de Cuentas actualizadas, el Gobierno aprovechó una previsión en las prorrogadas de 2023 que permite al Ministerio de Hacienda a transferir fondos entre partidas con solo un Acuerdo del Consejo de Ministros.
De hecho, hasta junio el Gobierno ya ha engordado el presupuesto de Defensa en 5.649 millones mediante modificaciones de crédito, y solo en el Consejo de Ministros del pasado martes, el primero del curso tras el verano, se aprobaron nueve acuerdos con inversiones militares por valor de más de 800 millones de euros.
Sánchez consiguió, a cara de perro, evitar un compromiso de gasto militar superior al 2,1% durante la última cumbre de la OTAN en La Haya, lo que le valió las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, así como una polémica interna sobre lo que se había logrado o no en ese encuentro internacional.
Sin embargo, consolidar ese 2% a futuro va a requerir de unas cuentas actualizadas sí o sí, ya que el margen para mover partidas (y más, conforme siga creciendo la economía y el tamaño del PIB) se irá estrechando.