Navantia se expande en Fene con una nueva fábrica ante el aluvión de pedidos para la eólica marina

La empresa pública levanta una nueva planta en Fene junto a su socio Windar para construir cimentaciones para parques offshore tras asegurarse encargos de Iberdrola por valor de 400 millones de euros

Navantia Fene

Vista exterior del astillero de Navantia en Fene

Navantia pone en marcha sus planes para expandirse en Fene al calor del boom con la energía eólica marina. La empresa pública ha sellado una alianza con la asturiana Windar para levantar una fábrica de cimentaciones (monopiles) para parques offshore.

El movimiento se produce después de que ambas firmas hayan sellado un convenio con Iberdrola para asegurarse el suministro de 130 cimentaciones para futuros parques eólicos marinos, un listado del que podrían formar parte los dos proyectos de este tipo (San Brandán y San Cibrao) que Iberdrola planea a 13 kilómetros de la costa gallega con una potencia total de 980 megavatios.

De esta forma, Navantia, que opta a contratos por valor de 400 millones de euros de Iberdrola, da un salto en la eólica marina. Hasta ahora su labor estaba centrada en la construcción de jackets, pero con esta nueva factoría se dotará de un nuevo producto dentro del sector de las cimentaciones marinas fijas, permitiendo una diversificación de negocio que, según Navantia, antes no era posible porque la fabricación de monopiles requiere de unas instalaciones muy específicas.

Así será la inversión

La fábrica de monopiles XXL -cimentaciones de más de 100 metros de longitud y hasta 2.500 toneladas de peso- estará disponible en un plazo de 13 meses y se situará en una parte de la instalación del astillero de Fene, sin interferir con los medios productivos destinados a la construcción de otros productos de eólica marina, como son jackets y estructuras flotantes, según la misma fuente.

La inversión incluye la adaptación de una nave para curvar chapa de gran espesor y hasta 16 metros de diámetro, nuevas cabinas de pintado y zonas de almacenamiento para producto terminado, así como equipos de última tecnología necesarios para la fabricación. Con este movimiento, Navantia y Windar estrechan sus lazos con Iberdrola, compañía para la que se han adjudicado contratos valorados en cerca de 1.300 millones de euros en los últimos años de la mano de proyectos como los parques eólicos Kincardine o Saint Brieuc.