Una protesta multitudinaria pide en Ferrol un «tren del siglo XXI»
Miles de personas reclaman un servicio ferroviario "digno" y critican la "discriminación" que sufren las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal en las políticas de modernización del transporte
Manifestación por la mejora de los servicios ferroviarios de Ferrol y su comarca, a 30 de noviembre de 2025. – AYUNTAMIENTO DE FERROL
Miles de personas han reclamado este domingo en Ferrol un servicio ferroviario «digno» ante lo que consideran una «discriminación» de las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal en las políticas de modernización del transporte. La marcha, convocada por el Foro Cidadán Polo Ferrocarril, partió a las 12:00 horas desde la estación de tren y culminó en la plaza de Armas, ante el Ayuntamiento. La organización cifra la asistencia en 30.000 personas –la Policía Local la rebaja a 10.000–, entre las que estuvieron el líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro; y el diputado del BNG en el Congreso, Néstor Rego.
El acto central se celebró en el balcón del Ayuntamiento, donde el manifiesto fue leído por la productora y directora cinematográfica Chelo Loureiro y el excapitán del equipo de baloncesto OAR Ferrol, Miguel Loureiro, en presencia de alcaldes de todos los partidos políticos de la zona. El texto, que constituye una «declaración institucional por un tren del Siglo XXI», comenzó lamentando que la ciudadanía está reclamando su derecho a no ser «permanentemente excluidas de la modernización del transporte ferroviario ambiental y socialmente sostenible«.
Marginados por sistema
El Foro ha realizado un diagnóstico de la situación actual, señalando que Ferrol está excluido del Eje Atlántico Ferroviario de alta velocidad y que la comarca ha sido «sistemáticamente marginada» en las inversiones ferroviarias importantes de Galicia. Entre los puntos más críticos, se detalló la línea Ferrol-A Coruña, ya que el tramo Ferrol-Betanzos Infesta fue construido entre 1909 y 1913, lo que supone un trazado de 112 años de antigüedad. Posee curvas de radio pequeño, está «sin electrificar» y mantiene «travesas de madera», lo que lo convierte en un trazado «decimonónico» con tiempos de viaje «no competitivos».
Sobre la conexión con Madrid, se recordó que desde el pasado mes de junio se eliminó la conexión directa a Madrid, lo que aísla aún más a la zona. En cuanto a la línea de Ancho Métrico, la antigua FEVE, entre Ferrol y Ribadeo, sufre una «falta de inversión en infraestructura» y un material rodante «escasamente fiable, con averías constantes» y frecuencias escasas, con una «deterioración paulatina año tras año». Sobre el Corredor Atlántico, las conexiones portuarias de Ferrol no están integradas en el Corredor Atlántico Europeo de Mercancías, lo que el desarrollo económico de la comarca. «Ferrol es la única de las siete ciudades gallegas sin plan para la llegada de alta velocidad«, sentenció el manifiesto.
Por su parte, Miguel Loureiro, fue el encargado de poner sobre la mesa una lista de nueve peticiones conjuntas a la Xunta y al Gobierno central, entre las que destaca la necesidad de recuperar servicios perdidos y planificar infraestructuras de futuro, además de recuperar la relación directa con Madrid e incrementar las frecuencias entre Ferrol y A Coruña para que sean competitivas.
Cercanías Ferrol-A Coruña
También solicitan la creación de un servicio de Cercanías entre Ferrol y A Coruña, un espacio urbano donde residen más de 600.000 personas, así como resolver en 2025 las alegaciones al proyecto de construcción del bypass de Betanzos-Infesta e iniciar la redacción del proyecto. Además, piden asegurar la intermodalidad de los transportes, con la firma del convenio para la estación, e instan a la Xunta de Galicia a solicitar el traspaso de competencias de los servicios de viajeros por ferrocarril, así como impulsar las actuaciones para garantizar la llegada efectiva de la Alta Velocidad a Ferrol y Lugo.
Los convocantes concluyeron que el impacto de la exclusión ferroviaria va más allá del transporte de viajeros y afecta a la movilidad de mercancías, el desarrollo económico y la competitividad de una comarca que ya ha sufrido históricamente la «marginación» inversora.