Acciona, Sacyr y CAF renuncian al concurso de 4.000 millones del que expulsaron al dueño de Puentes
El consorcio español denunció al grupo chino CCCC, propietario de la tercera mayor constructora gallega, por conflicto de interés en el concurso de la línea 2 del metro de Bogotá, lo que acabó provocando su expulsión; ahora, la retirada de Acciona, impide a la UTE consumar la victoria
Obras en la línea 1 del metro de Bogotá / Empresa pública Metro de Bogotá
Desenlace inesperado en el concurso para adjudicar una de las mayores obras en licitación de América Latina. La alianza conformada por Acciona, Sacyr y CAF ha renunciado a presentar su oferta para construir la segunda línea del metro de Bogotá cuando tenía todo a favor para quedarse el contrato, valorado en más de 4.000 millones de euros. El anuncio lo hizo el alcalde mayor de la capital colombiana, Carlos Fernando Galán, una vez vencido el plazo para que los consorcios hicieran llegar su oferta. Según explicó, poco antes de que llegara la hora límite, las 10 de la mañana del 20 de enero, el consorcio español comunicó que «no presentaría su propuesta» ante la imposibilidad de reconfigurarla a tiempo. Sacyr y CAF buscan un nuevo socio debido a que Acciona se había retirado de la alianza.
El movimiento del grupo de la familia Entrecanales no solo fue una mala noticia para sus socios en el proyecto, sino también para los propios promotores de la infraestructura, que encadenan retrasos en la adjudicación de las obras. De hecho, la previsión inicial era que el proceso de contratación finalizase en marzo de 2024, luego en diciembre de ese mismo año. Ahora, lo que se sabe es que se reabrirá la licitación en febrero con la esperanza de que finalice en el primer trimestre de 2027.
La renuncia de Sacyr, CAF y Acciona a presentar su oferta se produjo cuando los otros tres consorcios que optaban inicialmente a la obra se habían quedado por el camino. En la práctica, supone una renuncia del grupo español a ganar el contrato, pues sería el único licitador. Representa además un sorprendente giro de guion después de que las tres constructoras denunciaran por conflicto de interés al conglomerado chino CCCC, dueño del grupo gallego Puentes, lo que derivó en la exclusión del concurso de dos de las UTEs. La tercera que quedaba en la pugna, formada por China Railway Construction Corporation International Investment Co. Ltd. y China Railway Construction Electrification Bureau Group, también se retiró a última hora.
Conflicto de interés del dueño de Puentes
En octubre de 2024, la empresa pública que promueve la construcción del metro de Bogotá y la Banca Multilateral, uno de los financiadores de la infraestructura, decidieron excluir por conflicto de interés a dos consorcios que optaban a las obras al considerar que CCCC ejercía influencia sobre ambos. En uno de ellos, participaba con una subsidiaria directa de la dueña de Puentes, China Harbour Engineering Company Limited, y en otro estaba la empresa lusa Mota Engil, en la que detenta el 32% del capital.
“La EMB dio a las firmas precalificadas inmersas en dicho conflicto de interés la posibilidad de solucionarlo. Sin embargo, las respuestas que entregaron no resolvieron el conflicto de interés a satisfacción de la Empresa Metro de Bogotá y la Banca Multilateral, por lo que fueron descalificadas”, explicaba en un comunicado la empresa pública.
Más competidores
Los requerimientos a estas UTEs habían partido de una denuncia de la alianza formada por Acciona, Sacyr y CAF, que tampoco podrán llevarse finalmente el contrato, debido a la retirada del grupo de la familia Entrecanales. CCCC había sido adjudicataria, también en UTE, de la línea 1 del metro de la capital colombiana. La línea 2 tiene 15,5 kilómetros de longitud y 11 estaciones, de las que 10 serán subterráneas y una elevada. Conectará las localidades de Chapinero, Barrios Unidos, Engativá y Suba.
La puesta en marcha de un nuevo concurso permitirá que surjan nuevos competidores para Sacyr y CAF, si deciden continuar en la pugna. Así al menos lo manifestó el alcalde mayor, viendo la parte buena del asunto y señalando que, cuando menos, la reapertura del proceso permitiría «ampliar los posibles oferentes».