Feijóo abre una guerra con Casado en la antesala de la Convención Nacional del PP

El presidente gallego se enfrenta a Casado para defender la etapa de Mariano Rajoy y abre la puerta a que otros barones cuestionen su liderazgo

Pablo Casado y Alberto Núñez Feijóo, durante el comité ejecutivo nacional del PP

La gira de Alberto Núñez Feijóo por Madrid acabó en una regañina en la todavía sede del PP en Génova. El encuentro del presidente de la Xunta con Pablo Casado estaba previsto, aprovechando la reunión del dirigente autonómico con la ministra Teresa Ribera para debatir sobre la crisis industrial que atraviesa Galicia. Lo que no estaba previsto era que Feijóo criticara antes en TVE y en la Cadena Cope la decisión de Casado de abandonar la histórica sede de los populares.

En la dirección del PP sentó mal que el mensaje que iba a ser interno se publicitara por las ondas. Tan mal que el encuentro entre el barón autonómico y Casado se convirtió en una nueva llamada a filas, la segunda que trasciende en lo que va de año, pues Génova también regañó a Feijóo por cuestionar la gestión de la pandemia de Isabel Díaz Ayuso, uno de los pocos apoyos territoriales que mantiene el líder del partido.

“Si cada vez que un partido tiene un problema» va cambiando de sede «no habría una sola sede en España que mereciese ser ocupada por un partido», dijo el jefe de los populares gallegos.

La posición de Feijóo y la lectura de las catalanas

Los desaires del presidente de la Xunta no ocultan aspiración alguna a la dirección del PP nacional, según coinciden las fuentes del PP consultadas. Feijóo decidió marcar distancias con Casado, otra vez, para defender la herencia de Mariano Rajoy y a los cargos vinculados al ex presidente, entre ellos al círculo de la exministra Ana Pastor, donde no sentó bien que el presidente del partido se desmarcara de la etapa anterior cuando acumula cargos orgánicos desde la dirección de José María Aznar. “Feijóo está defendiendo a los suyos, al marianismo”, ratifican las fuentes consultadas.

El dirigente autonómico tiene vocación de aleccionar, pero Casado no está para recibir lecciones. Sobre todo si se las dan por televisión y cuando tiene en el horizonte una Convención Nacional para la que no se siente suficientemente respaldado por los barones, se llamen Feijóo, Juanma Moreno o Alfonso Fernández Mañueco, una tríada especialmente afín entre sí.

Las palabras de Feijóo también ofrecen una primera lectura crítica con el análisis de la dirección sobre los malos resultados en las elecciones catalanas, culpando a la corrupción y a los tejemanejes de Pedro Sánchez con la Fiscalía de la pérdida de apoyos. Precisamente, la huida de la sede de Génova tiene la lectura política de alejarse de los procesos judiciales en curso, como trasladó el propio Casado. “Del pasado se aprende, no se reniega”, replicó el presidente de la Xunta.

Las consecuencias

Más allá de las afinidades internas, la lectura que extraen las fuentes consultadas es que Feijóo continúa tomando distancia con Casado y deja claro que el líder del PP no tiene garantizado su apoyo ante un eventual congreso, para el que no hay fecha exacta, pero que debería celebrarse en otoño de este año.

A la vez, remarcan fuentes populares, está abriendo la puerta a que más barones su sumen a cuestionar el liderazgo del partido y, en última instancia, a que puedan surgir candidatos a disputar la presidencia del PP al evidenciar las discrepancias internas.