El Sabadell retrasa la venta de TSB y el plan estratégico a la espera de González-Bueno

El banco catalán se centra en los cambios internos, con la pérdida de poder de Oliu y la salida de Guardiola y Varela, antes de diseñar su futuro

Josep Oliu, presidente de Banc Sabadell. Foto: Banc Sabadell

Josep Oliu ha parado el reloj de Banc Sabadell. De repente, todas las urgencias que le entraron al directivo catalán a finales de noviembre, cuando las negociaciones para fusionarse con BBVA se fueron a pique, se han matizado. Existen, pero están ahora supeditadas a los cambios internos, cuya culminación volverá a mover la aguja.

El presidente del Sabadell dejó claro este lunes, en la presentación de los resultados de 2020 de la entidad, que la venta de TSB, su filial británica, es ahora secundaria. No está en el calendario. Y a la vez, aunque no lo dijo, el banco retrasó la presentación del plan estratégico 2021-2023, según admitieron a Economía Digital fuentes del mismo. Queda a la espera de que el BCE dé su aprobación a César González-Bueno como consejero delegado.

La ruptura de las negociaciones con BBVA fue un golpe para el Sabadell pues los inversores confiaban en esa operación para terminar con los problemas de la entidad catalana, muy castigada en bolsa por las pérdidas en Reino Unido. Por ello, en el mismo momento en el que se anunció que la fusión no se produciría, el banco catalán lanzó un comunicado para hablar de su futuro en solitario.

El mismo se basaba en dos pilares: la venta de TSB, fuente de (casi)todos los males del banco, para centrarse en España, y la presentación de un nuevo plan estratégico en el primer trimestre de 2021 que definiera el Sabadell de los próximos años. Lo único que adelantó es que buscaría un modelo comercial más rentable reforzando la apuesta por las pymes.

El Sabadell asegura ahora que deshacerse de TSB ya no es prioritario pero no aclara qué pasa con Goldman Sachs, a quien contrataron para la venta

Dos meses después, estos dos pilares parecen poco más que tabiques. En la rueda de prensa de presentación de resultados, Oliu respondió por activa y por pasiva que el Sabadell “no ha iniciado ningún proceso de venta de TSB” y que no hay calendario para hacerlo. Ello pese a haber contratado a Goldman Sachs para hacerlo.

La entidad catalana no ha aclarado si el banco de inversión estadounidense sigue trabajando para ellos, si llegó a captar muestras de interés o si una hipotética falta de las mismas –al menos, a un precio razonable– ha sido lo que les ha decidido a parar el reloj. Lo que no quieren hacer es “malvender” TSB.

El presidente del Sabadell aseguró que la prioridad con la entidad británica ahora es seguir con el plan de eficiencias, que esperan que genere ya beneficios este año y que tras tres años arroje una rentabilidad del 6%. Si mientras tanto aparece una buena oferta, se estudiará, pero la entidad no busca vender TSB, reiteró. La filial británica perdió 220 millones de euros en 2020.

Tomás Varela, hasta ahora director financiero del banco, explicó que la venta de TSB generará capital a partir de los 250 millones de libras esterlinas (unos 283 millones de euros), pero aseguró que el banco no va a tener en cuenta esa cifra porque cree que su filial británica vale más. El precio se lo han callado, aunque estaría más cerca de los 1.000 millones de euros.

La llegada de González-Bueno, un cambio radical en el Sabadell

Pasó más desapercibido en la rueda de prensa, pero el Sabadell también ha retrasado la presentación de su plan estratégico a tres años. Eso sí, al contrario de la venta de TSB, no lo ha hecho sine die, sino que ha puesto una fecha aproximada: en mayo. Se retrasa, pues, unos dos meses.

El motivo de esta decisión es que el banco está pendiente de la aprobación por parte del BCE del nombramiento de César González-Bueno como consejero delegado. El directivo madrileño está trabajando ya en el mismo, pero no será hasta que tome el mando y termine de formar su equipo cuando culminará y presentará el plan.

Josep Oliu y César González-Bueno, presidente y consejero delegado del Sabadell

Y es que el Sabadell está inmerso en unos cambios organizativos que lo marcan todo, pues suponen toda una revolución en la entidad. La llegada de González-Bueno por Jaume Guardiola supondrá también el cambio del número tres de la entidad. Tomás Varela, director financiero, dejará el banco y le sustituirá Leopoldo Alvear, que ejerce el mismo cargo en Bankia.

Pero los cambios de número dos y tres no son los únicos en el management del Sabadell. Y es que el número uno perderá protagonismo. Josep Oliu anunció que dejará de ser presidente ejecutivo, siguiendo las normas internacionales de buen gobierno.

“Es una decisión conjunta del consejo de administración y del presidente”, aseguró Oliu, por las recomendaciones de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) El Sabadell sigue así los pasos de Caixabank, donde Jordi Gual es presidente no ejecutivo –también lo será José Ignacio Goirigolzarri en unas semanas–, pero no es una figura muy popular en España, donde Ana Botín y Carlos Torres siguen como ejecutivos del Santander y BBVA respectivamente pese a las presiones externas.

El presidente lo ha vendido como un cambio lógico pero es un hito en un banco que preside desde 1999 –y dirige desde 1991– con todo el poder y teniendo en cuenta que tomó el cargo de su padre, Joan Oliu i Pich. De hecho, su hijo Jaume Oliu se incorporó al banco hace 7 años y algunos le veían como su sucesor; ahora, con todos los cambios anunciados, eso parece cuanto menos lejano.

Josep Oliu todavía no ha definido sus funciones como presidente no ejecutivo, es algo que tendrá que tratar el consejo, pero el giro en el Sabadell no es pequeño. Supone que los que han sido los tres directivos más importantes del banco en las últimas décadas o lo abandonan de golpe o pierden poder.

Estos cambios justifican los retrasos e hicieron extremar la prudencia a Oliu, Guardiola y Varela en una rueda de prensa que era la última para dos de ellos. González-Bueno y Alvear, ambos madrileños, diseñarán la estrategia aunque, por ahora, se desconoce si supondrá más salidas y cierres de oficinas.