Ignis, la energética que emergió en la carrera por Alcoa, desembarca en Langosteira

Con la mirada puesta en la industria electrointensiva, la firma de renovables promueve una planta de amoniaco verde en el puerto exterior de A Coruña, en donde el gigante Blackstone plantea otro proyecto similar

Puerto exterior de Punta Langosteira, en A Coruña

Puerto exterior de Punta Langosteira, en A Coruña

Al calor de la descarbonización (al menos hasta el estallido de la guerra en Ucrania) y de las ayudas europeas, Galicia y el puerto exterior de A Coruña han comenzado a acumular proyectos energéticos limpios. Más allá del hidrógeno, el amoniaco verde toma posiciones en Punta Langosteira y es que ya hay dos empresas que pretenden promover esta tecnología allí. La primera en hacerlo fue Fisterra Energy, una filial del gigante Blackstone. El nombre de la segunda se reveló este martes vía BOE. Se trata de Ignis, una compañía energética nacida en 2015 y que cuenta con 15 gigavatios de eólica y fotovoltaica en cartera de proyectos en España. La firma mira con este proyecto hacia los grandes consumidores electrointensivos.

El sector no le es desconocido ya que su nombre emergió en la industria gallega en plena pandemia, cuando alcanzó un acuerdo (luego frustrado) con el grupo británico GFG Alliance, uno de los grandes pretendientes de la fábrica de aluminio primario de Alcoa en San Cibrao.

De momento, ni Fisterra Energy ni Ignis dan muchos datos acerca de sus proyectos en Langosteira, mucho menos del presupuesto de los mismos. No obstante, los dos avanzan en su tramitación, según indican fuentes industriales consultadas por Economía Digital Galicia.

Armonia Green Galicia

A través de la sociedad Armonia Green Galicia, Ignis prevé el “desarrollo, construcción y operación de una planta a escala de generación, almacenamiento y expedición de hidrógeno y amoniaco verde en el puerto exterior coruñés”. Asegura la energética que el proyecto será “líder a nivel global para la producción” de ambas fuentes energéticas y “aprovechará los recursos renovables de Galicia junto con la excelente infraestructura intermodal del puerto exterior”. En principio, el amoniaco “está concebido para la exportación, aunque también será capaz de atender las necesidades locales de consumo de energía”.

El proyecto ya cuenta, aseguran, con la declaración de Iniciativa Empresarial Prioritaria por parte de la Xunta, que se la habría otorgado el pasado 4 de marzo. “Esta iniciativa supondrá la creación de un polo industrial energético, como punto de unión y de innovación energética del sector industrial al suministrar energía 100% renovable, situando a Galicia como una región referente en el ámbito de las renovables”. La proyección de producción, indican, es de 150.000 toneladas de amoniaco verde al año.

En la escueta nota sobre el proyecto los de Ignis indican que “fomentará la competitiva y la descarbonización de la industria, especialmente de la electrointensiva, y creará empleo local de calidad”.

Acuerdo frustrado con objetivo Alcoa

El nombre de Ignis, en todo caso, no es desconocido en el panorama industrial gallego. Durante la pandemia, alcanzó un acuerdo con Simec, la filial de la británica GFC Alliance, para “el desarrollo, construcción, operación y mantenimiento de cerca de 1,2 gigavatios de energía eólica y solar fotovoltaica”. El conglomerado del magnate Sanjeev Gupta pujaba con fuerza en aquel momento por hacerse con la factoría de aluminio de San Cibrao y había presentado ante administraciones y trabajadores un proyecto para poder reducir la ingente factura energética de la planta vía hidrógeno verde y cogeneración. Jugaba un papel importante el acuerdo con Ignis, para suministrar energía limpia. En un inicio, el acuerdo con la compañía de Antonio Sieira apostaba por desarrollos eólicos que se ubicarían en la comunidad gallega, así como fotovoltaicos en el resto del país.

La idea del grupo británico era suministrar, en buena medida como ahora está haciendo ya Alcoa con contratos con eléctricas como Endesa, energía limpia para generar hidrógeno verde con el paraguas de las PPA, los acuerdos energéticos a medio y largo plazo que ahora pretenden las grandes consumidoras para poder ajustar sus tarifas.

En todo caso, esa alianza nunca llegó a buen puerto, ya que, según trascendió, Ignis rompió los acuerdos a finales del año 2020. En aquel momento comenzaron a aflorar dudas sobre GFG debido a la quiebra de su principal financiador, Greensill.

En lo que se refiere al proyecto de amoniaco verde, la Autoridad Portuaria de A Coruña ha dado inicio al trámite administrativo de competencia de proyectos, necesario para poder, finalmente, entregar la concesión en el puerto exterior a Armonia Green Galicia, la filial de Ignis Energy Holdings.

Fisterra Energy

Proceso similar ya pasó Fisterra Energy, filial del fondo más grande del mundo. El pasado diciembre, el BOE develó que la compañía promueve “un proyecto de generación y almacenamiento de hidrógeno y ammnonia (amoniaco) verde”.

En este caso, la compañía cuenta ya con más planteamientos similares en estudio en España. En junio de 2020, en este de la mano de Enagás, presentó una solicitud de concesión junto a White Summit Capital AG para ocupar una parcela de unos 40.000 metros cuadrados en el Puerto de Algeciras, en Cádiz. La idea, poner en marcha planta de producción de hidrógeno verde con una inversión aparejada de unos 300 millones de euros que se ubicaría, además, en las inmediaciones de la central térmica de Los Barrios, explotada por Viesgo y ahora en manos de EDP.

La filial de Blackstone también habría planteado sacar adelante otro proyecto de hidrógeno verde en Zamora, en concreto en Coreses. De nuevo, los números son astronómicos. Según apunta La Opinión de Zamora, el planteamiento, promovido por la sociedad Hidroversol Castilla y León, que cuelga de Fisterra Energy, pasa por levantar una planta que obtendría unas 30.000 toneladas de hidrógeno limpio al año, un 5% de todo lo que prevé producir España en el entorno de 2030. La inversión prevista, más de 400 millones de euros.