La baja cifra de empleados prejubilables pone a Caixabank en una encrucijada

Caixabank solo cuenta con 238 empleados mayores de 59 años después del ERE de 2019, en el que salieron más de 2.000 trabajadores

Las negociaciones entre la nueva Caixabank y los sindicatos se prevén complicadas. El banco quiere cerrar un acuerdo para la salida de hasta 8.000 trabajadores entre abril y junio, una cifra muy elevada para los pocos trabajadores con los que cuenta el banco en edad cercana a la jubilación.

Actualmente, Caixabank solo cuenta con 238 empleados mayores de 59 años a nivel grupo, esto apenas representa un 0,67% de la plantilla. En España son 89 personas los que superan esta edad.

Su plantilla está más rejuvenecida que la de Bankia porque la entidad ya hizo un ERE en 2019 donde salieron 2.023 trabajadores de manera voluntaria, a través de prejubilaciones y bajas incentivadas.

Un acuerdo al que se llegó tras cuatro meses de negociación, por eso los sindicatos advierten que tres meses para pactar un acuerdo de salidas de hasta cuatro veces más de trabajadores, podría ser poco tiempo.

“Es un volumen de gestión importante, a los últimos 2.000 se les obligó a salir del banco el mismo día y generó mucho caos, sea como sea lo que ocurra ahora, las salidas deben ser progresivas”, apuntan fuentes sindicales.

El foco está puesto en los mayores de 50 años

De las 15.522 personas que trabajan en Bankia, 5.155 tienen más de 50 años. Y según los cálculos de los sindicatos, en el rango alto de la tabla, es decir, de 59 años en adelante, no hay ni mil personas.

Es decir, entre Bankia y Caixabank suman unos 1.200 trabajadores en edad cercana a la jubilación, por eso el foco está puesto en los mayores de 50 años.

De los 35.434 trabajadores que tenía en plantilla el Grupo Caixabank a cierre de 2020, un 18% se sitúa en la franja de los 50 y 59 años. Y solo en España, son más de 4.400 empleados.

Los representantes de los trabajadores tienen claro que todos los que estén por encima de 54 años entrarán en el ERE, pero en general calculan que el grosso de salidas estará en los nacidos entre 1967 y 1969.

Asimismo, explican que tendiendo en cuenta lo que ha ocurrido en ajustes de plantilla de años anteriores se suelen hacer tres grupos, en el A (de 54 años en adelante) se ofrecen prejubilaciones con mejores condiciones.

En el grupo B (entre 52 y 53 años) no tan buenas, pero aceptables. Y al grupo C, se apuntarán aquellos de 52 años o menos, que no tengan dificultad para buscar otro trabajo.

Precisamente esta es la problemática de los ERE en la banca, teniendo en cuenta que el sector financiero está en plena transformación y que en la mayoría de los bancos se están llevando a cabo ajustes de personal y oficinas, resulta complicado que las personas que salen puedan encontrar trabajo.

Sobre todo los de mayor edad. Contratar a personas de más de 55 años, en plena crisis, es casi misión imposible, y a ello hay que sumarle el agravante de la digitalización.

Una de las razones de los recortes en la banca durante los últimos años es que cada vez se va menos a las sucursales, por eso muchas están cerrando y los que trabajaban en ella o pierden su empleo, o acaban reubicados.

También por esto, algunas entidades prescinden de los trabajadores más mayores y contratan a otros más jóvenes de perfil tecnológico.

La encrucijada de Caixabank  

Desde Caixabank han adelantado que a la hora de pactar el ajuste de empleo con los sindicatos no tendrá en cuenta la edad.

Tanto el presidente de la entidad, José Ignacio Goirigolzarri, como el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, insistieron durante el pasado 26 de marzo, cuando Bankia y Caixabank sellaron la fusión, que en estas negociaciones la edad no será un criterio, pero si la meritocracia.

Sea como sea, la nueva Caixabank tendrá que decidir si quiere despedir barato o rejuvenecer plantilla. Si opta por lo primero, el proceso será más sencillo porque el número de trabajadores en plantilla menores de 30 años es escaso.

El banco con origen catalán contaba a cierre de año con unos 1.655 y Bankia con 121. Lo bueno es que este colectivo lo tiene mas fácil para encontrar un nuevo empleo. Lo malo es que si optan por esta opción su plantilla estará mucho más envejecida. De ahí la encrucijada del banco.

Ante este escenario, los distintos sindicatos consultados por Economía Digital señalan que el éxito de las negociaciones dependerá de las condiciones que ofrezca el banco porque “gente dispuesta a salir hay”.

De hecho, en el ERE de Caixabank de 2019 hubo excedente y muchos se quedaron fuera. Pero esto se repetirá ahora si hay una indemnización justa, resaltan. De lo contrario, tendrán que aplicar medidas traumáticas.

Por Comunidades Autónomas, todos los representantes coinciden que Barcelona será una de las más afectadas porque en el último ERE de Caixabank, los trabajadores más mayores no se pudieron acoger, añaden.

Allí se puso en marcha un plan de desvinculaciones voluntarias en enero de 2020, al que se sumaron algo más de 200 empleados.