Los números de la minera de Touro: moverá 2.500 millones y más de 1.600 empleos

El informe de una consultora calcula que la reapertura de la mina de Touro permitiría inyectar 165 millones anuales en la economía gallega y pone el foco en los proveedores locales

Touro

Imagen aérea de las instalaciones en el yacimiento minero de Touro-O Pino

La minera de Touro pone números al impacto económico de su reapertura. Cobre San Rafael, la sociedad con la que Atalaya Mining y Explotaciones Gallegas promueven la vuelta a la actividad del yacimiento, ha encargado un informe a una consultora para calcular los efectos que tendría la puesta en marcha de la producción del cobre.

Según sus estimaciones, la reapertura de este yacimiento que permanece sin actividad 1986 tendría un impacto de 2.500 millones de euros en la economía gallega. La mayor parte (unos 1.500 millones) se quedarían en la zona de influencia del proyecto, en donde, además, se generarían alrededor de 1.600 empleos fijos.

Estos 2.500 millones de euros serían generados durante todo el ciclo de vida del yacimiento minero y, de ellos, unos 800 millones irían a parar a proveedores gallegos, de los cuales 500 millones quedarían en la propia comarca ante un proyecto que tendría un impacto inmediato en la economía gallega.

Casi 170 millones al año tras su reapertura

Los cálculos de la consultora apuntan a que la mina inyectará 165 millones de euros anuales al Producto Interior Bruto (PIB) de Galicia ya desde su reapertura ante un proyecto que desde Cobre San Rafael definen «de alto valor añadido».

Según la consultora, por cada 1.000 toneladas de cobre que se produzcan en la mina de Touro, la economía gallega lograría un impacto positivo de siete millones de euros y la creación de entre 52 y 88 empleos directos, con el foco en la construcción y la fabricación de productos metálicos.

A la espera del nuevo proyecto

Cobre San Rafael ha encargado este informe mientras continúa sus trabajos para lograr la autorización del nuevo proyecto que tenía previsto presentar «durante el tercer trimestre», según recalcó Atalaya Mining en un comunicado remitido a la bolsa australiana el pasado mes de agosto.

“La compañía continúa confiando que su enfoque para Proyecto Touro está en línea con las mejores prácticas internacionales (…) y satisfará las condiciones ambientales más estrictas que puedan imponer las autoridades”, aseguraba la firma, en referencia a la declaración de impacto ambiental negativa que la Consellería de Medio Ambiente emitió por el anterior proyecto.